JUEVES, 23 DE FEBRERO DE 2012
Banco de México y crecimiento

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“No se puede impulsar permanentemente un mayor crecimiento económico con la política monetaria. En lugar de proponer que el Banco de México impulse, infructuosamente, el crecimiento económico, deberían preocuparse por eliminar las barreras institucionales que lo inhiben.”


Una vez más vuelve a señalarse que es necesario modificar la legislación del Banco de México para incluir explícitamente como uno de sus objetivos la promoción del crecimiento económico. Esta vez fue en el documento elaborado por Cuauhtémoc Cárdenas “Un México para Todos”. Resulta por demás extraño, por decir lo menos, que se insista una y otra vez en este punto, sobre todo por un absoluto desconocimiento de quienes hacen esta propuesta de cómo opera un banco central, cómo se instrumenta la política monetaria, la conexión que hay entre ésta y las políticas fiscal y cambiaria, el daño que causa la inflación y por qué, en consecuencia, la mejor contribución que un banco central puede hacer al crecimiento económico es mantener la estabilidad del nivel general de precios y generar las condiciones para un eficiente funcionamiento del sistema de pagos de la economía.

Uno podría suponer que quienes señalan que el Banco de México debe promover el crecimiento económico están pensando que lo que el banco central debe hacer es instrumentar una política monetaria expansiva, inyectando dinero a la economía para que los agentes económicos, al tener más dinero en su poder, incrementen su gasto, generando con ello una expansión del producto.

Tanto la teoría monetaria como la abundante evidencia empírica que tenemos de todo el mundo, México incluido, es que cuando se instrumenta una política monetaria expansiva, el efecto sobre el crecimiento económico es un fenómeno puramente transitorio, mientras que esta misma política genera un incremento permanente de la tasa de inflación. La lección es muy clara: no se puede impulsar permanentemente un mayor crecimiento económico con la política monetaria. Más aun, la evidencia empírica también señala que, en promedio, la economía crece menos y con una mayor volatilidad entre mayor sea la tasa de inflación.

La inflación es una de las peores distorsiones que el gobierno puede introducir en la economía. Distorsiona los precios relativos y causa una ineficiente asignación de recursos; eleva las tasas reales de interés sobre el crédito y reduce las tasas reales de interés para los ahorradores, generando en consecuencia un proceso de desintermediación financiera; reduce la rentabilidad de la inversión y acorta los plazos de ésta; y, de manera muy importante, la inflación es un impuesto expropiatorio de la riqueza privada además de que es el impuesto más regresivo que existe, dañando relativamente más a las familias de menores ingresos, destruyendo de paso a la clase media. La inflación resultante de una política monetaria expansiva, mata, para efectos prácticos, el crecimiento económico sostenido.

Sin duda el mayor éxito de la política económica en los últimos años fue  erradicar prácticamente la inflación; 4% anual sigue siendo elevada pero es un enorme avance respecto de las muy elevadas tasas que se experimentaron en las décadas pasadas y que fueron la consecuencia de las políticas fiscal y monetaria instrumentadas durante la docena trágica de Echeverría y López Portillo.

Es esta relativa estabilidad de precios lo que ha permitido una significativa mejoría del bienestar de la mayor parte de la población, particularmente por el mayor acceso al crédito, a mayores plazos y a tasas de interés menores, lo que ha permitido la adquisición de bienes de consumo duraderos, particularmente vivienda y bienes muebles.

Quienes desean que la economía crezca sostenidamente a mayores tasas, en lugar de proponer que el Banco de México impulse, infructuosamente, el crecimiento económico, deberían preocuparse por eliminar las barreras institucionales que lo inhiben.

• Inflación / Política monetaria • Problemas económicos de México

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