JUEVES, 22 DE MARZO DE 2012
A ver a qué hora

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“La reforma laboral urge pero los diputados no tienen prisa. Para ellos nunca es el momento político adecuado, nunca se logran los consensos. Y como se ve venir la próxima legislatura, menos aun se ve como posible que estas reformas se aprueben.”


“A ver a qué hora se les ocurre a los señores diputados aprobar la reforma laboral”. Simpática frase del presidente Calderón pero que también muestra cierta desesperación. El presidente tiene razón; la reforma laboral urge; es sin duda una de las más importantes reformas estructurales que el país requiere para alcanzar mayores tasas de crecimiento económico.

Aunque el empleo formal se ha recuperado en los años posteriores a la crisis de 2009, éste ha sido muy por debajo del aumento de la población económicamente activa, por lo que la mayor cantidad de puestos de trabajo se han creado en el sector informal de la economía. Además, la calidad de los empleos formales creados son de menor calidad a los que se destruyeron durante la crisis es decir, el salario promedio de los nuevos empleos es menor que el que se tenía.

La actual legislación laboral, además de generar un mercado de trabajo sumamente rígido, contiene un sesgo en contra del empelo de mano de obra en los procesos productivos. Contratar trabajadores es caro porque los costos de despido son muy altos. Castiga el empleo de jóvenes y mujeres por no permitir el pago por hora trabajada. Castiga el empleo de jóvenes por no permitir los contratos a prueba. Contiene un sesgo en contra de la capacitación de los trabajadores y en contra del cambio tecnológico y de ganancias en la productividad como consecuencia del escalafón ciego. Permite el enriquecimiento de los líderes sindicales como resultado de la cláusula de exclusión sindical y la opacidad con la cuál éstos manejan los recursos de los sindicatos. Y más.

Estamos viviendo durante estos años, en realidad desde principios de siglo, con una dinámica poblacional en la cual el índice de dependencia ha venido cayendo. Cada individuo empleado, formal o informalmente, mantiene a menos gente que está fuera de la PEA, sean niños y jóvenes que están estudiando o individuos que ya se jubilaron. Esta ventana de oportunidad demográfica acabará sin embargo aproximadamente en el 2025, a partir de cuando el índice de dependencia volverá a aumentar a medida que se estabiliza la proporción de menores de 15 años de edad como porcentaje de la población total al mismo tiempo que se incrementa la proporción de individuos mayores de 65 años.

Es por esta dinámica poblacional que urge la reforma laboral para flexibilizar este mercado tal que se traduzca en una creciente creación de empleos formales con acceso al sistema de seguridad social, particularmente el sistema de pensiones. Pero no solo eso; se requiere que haya una continua modernización de los procesos productivos para que la productividad de los factores de la producción se incremente y ello se traduzca en salarios reales crecientes. No hacerlo ya, y de ahí el urgente llamado del presidente al Congreso, implicaría desaprovechar la ventana de oportunidad demográfica y condenar al país a ser uno de viejos pobres. Y entonces sí, habremos fracasado como nación.

La reforma laboral urge, como muchas otras (fiscal, telecomunicaciones, energía, judicial, etcétera), pero los diputados no tienen prisa. Para ellos nunca es el momento político adecuado, nunca se logran los consensos. Priistas y perredistas insisten en bloquearlas. Y como se ve venir la próxima legislatura, menos aun se ve como posible que estas reformas se aprueben. Y lo más grave aún es que no hay manera de castigar su irresponsabilidad, porque son ellos, los mismos diputados, quienes bloquearon la iniciativa de reelección inmediata de legisladores.

¡Que la nación se los reclame!

• Reforma laboral

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