VIERNES, 30 DE MARZO DE 2012
La libertad económica (II)

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“Lo que se necesita no es un proyecto de nación, sino una nación en la cual cada quien, respetando los derechos de los demás, ¡y sin ningún privilegio otorgado por el gobierno!, pueda sacar adelante sus propios proyectos.”


En el artículo 25 constitucional leemos que el Estado “planeará, conducirá, coordinará y orientará la actividad económica nacional”, lo cual solamente se logra, dado que la Actividad Económica Nacional es una abstracción, planeando, conduciendo, coordinando y orientando las actividades económicas de los particulares, ¡lo concreto!, actividades que son trabajar y emprender, invertir y producir, distribuir e intercambiar, consumir y ahorrar, mismas que, al final de cuentas, no son planeadas, conducidas, coordinadas u orientadas por el gobierno, que se limita a regularlas. ¿Pero qué pasaría si llegara al gobierno algún político convencido de que ese, el de la planeación, conducción, coordinación y orientación gubernamental de la actividad económica nacional, y por lo tanto de las actividades económicas de los individuos, es el camino correcto al progreso? Lo que pasaría, en el mejor de los casos, es que volveríamos a algo similar  a lo que fueron los sexenios de Echeverría y López Portillo y, en el peor, bien podríamos acabar como lo está haciendo Venezuela bajo la dictadura de Chávez, con el mínimo tolerable, para un dictador, de libertad individual y de propiedad privada, mínimo tolerable que es aquella libertad individual y propiedad privada que, por más totalitario y absolutista que sea el gobierno, resulta imposible eliminar.

Esta propuesta, recogida en el artículo 25 constitucional, a favor de la planeación, conducción, coordinación y orientación gubernamental de las actividades económicas de los particulares, propuesta colectivista, y por lo tanto antiliberal, y por ello en contra de la responsabilidad personal, se enmarca dentro de los márgenes de una propuesta más general, que una y otra vez, sobre todo en tiempos de campañas electorales, escuchamos, y que es la que asegura que lo que hace falta es un (o uno nuevo) proyecto de nación, que obviamente contempla un (o uno nuevo) proyecto económico nacional, que no puede ser, si realmente es nacional, más que el resultado de la planeación, conducción, coordinación y orientación gubernamental de las actividades económicas de los particulares, todo ello producto de la visión colectivista que comparten, en mayor o menor grado, ¡pero al final de cuentas en alguno!, todos los partidos políticos.

Lo que se necesita no es un proyecto de nación, sino una nación en la cual cada quien, respetando los derechos de los demás (derechos que no hay que confundir, ni con necesidades, ni con intereses), ¡y sin ningún privilegio otorgado por el gobierno!, (privilegios que el gobernante otorga, o para satisfacer necesidades, o para defender intereses), pueda sacar adelante sus propios proyectos. Este es el único arreglo institucional que, partiendo del reconocimiento pleno, la definición puntual y la garantía jurídica de la libertad individual y la propiedad privada, llega al reconocimiento, a la definición y a la garantía de esa libertad y esa propiedad, lo cual no solamente es lo justo sino también, desde el punto de vista de la generación de ingreso, lo más eficaz. ¿Qué candidato está dispuesto a elaborar su programa económico en base a la libertad individual, la propiedad privada y la responsabilidad personal?

• Liberalismo • Libertad económica • Constitución

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