MARTES, 15 DE MAYO DE 2012
¿Austeridad o crecimiento?

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“El debate de fondo que se está dando en una economía globalizada es si las políticas públicas nacionales deben “estimular” el crecimiento mediante más gasto del gobierno o recoger las velas para equilibrar el erario y así mejorar las expectativas y alentar la inversión privada para crecer.”


El debate de fondo que se está dando en una economía globalizada que pasa por una crisis con pocos precedentes es si las políticas públicas nacionales deben “estimular” el crecimiento mediante más gasto del gobierno o recoger las velas para equilibrar el erario y así mejorar las expectativas y alentar la inversión privada para crecer.

Las recientes elecciones en Francia y Grecia en las que los votantes en esos países rechazaron a los candidatos que apoyaban la responsabilidad financiera de los gobiernos y la restauración del equilibrio en sus presupuestos, acreditan el hartazgo del electorado con las medidas de austeridad adoptadas en muchos países.

Esa posición de los electores, que revela también una enorme incultura financiera, supone que basta con que los gobiernos rechacen los programas de austeridad que pretenden equilibrar las finanzas públicas, y retomen la senda de un creciente gasto gubernamental, lo que por arte de magia restaurará el crecimiento.

Pero en el enfrentamiento entre los “estimulati” y los “austeridanos” como los llama ingeniosamente Robyn Harding del Finacial Times, los primeros tienen como campeón nada menos que al Premio Nobel de economía Paul Krugman, quien lleva tiempo de haber adoptado posturas extremas en sus artículos del New York Times.

Krugman, que fue sin duda un economista de primera línea, ha desarrollado una personalidad esquizofrénica que ahora hace más evidente con un nuevo libro titulado ¡Terminen la depresión ahora! en el que básicamente recomienda que el gobierno de EU eleve su déficit y que su banco central imprima dinero con mayor rapidez.

La premisa de Krugman es que la probabilidad de que haya una crisis de deuda excesiva en EU es remota y que, por lo tanto, no tiene sentido frenar el gasto público y una mayor emisión monetaria que simultáneamente alienten a la demanda por bienes y servicios, lo que a su vez estimularía la creación de empleo.

No he leído el libro de Krugman pero habría que empezar por preguntarle por qué los gigantescos déficits públicos en los que ya ha incurrido el gobierno de EU, de alrededor del 10% de su PIB cada año desde que se inició la crisis, y la extraordinaria laxitud de la política monetaria, que se refleja en un abotagado balance de su banco central, no se han traducido en una más dinámica generación de empleo.

Me imagino que su respuesta sería que el estímulo monetario y fiscal en los que se ha incurrido hasta ahora no han sido suficientes por lo que hay que elevarlos, aunque la crónica que hace el Financial Times (que en esta crisis se ha vuelto apreciablemente más keynesiano) de su libro lo critica por ser ¡demasiado tímido en sus propuestas!

Yo no sé qué tan inminente sea una crisis de deuda excesiva en EU, particularmente en una situación en la que no hay refugios alternativos para caudales gigantescos en busca de una moneda segura y una economía confiable, pero estoy cierto que las leyes económicas básicas se aplican a EU al igual que al resto de los países.

Recordemos lo que sucedió en México en 1982 cuando el pésimo economista José Ramón López Portillo, orgullo del nepotismo de su papi, lo convenció de seguir un curso de acción parecido al que ahora propone Krugman, en esa ocasión asesorado por académicos de la Universidad de Cambridge y sus acólitos mexicanos.

Aumentar el gasto para estimular el crecimiento, adoptar un control integral de cambios para impedir que el estímulo se fuera al extranjero en más importaciones y fuga de capitales, y estatizar los bancos para acabar de tajo con la especulación y reforzar el bloqueo a la salida de divisas.

Las secuelas de colapso económico seguido de prolongado estancamiento acompañado de una inflación de tres dígitos, fue un golpe terrible para muchos mexicanos que se quedaron sin empleo y vieron esfumarse sus ahorros a resultas del aumento generalizado en los precios.

Este es precisamente el escenario que le espera a Grecia si los demagogos que prometen salvar al país rechazando la austeridad y el pago de su deuda llegan al poder, lo que no parece remoto dados los notables avances que obtuvieron en las recientes elecciones.

Lo que no parecen entender muchos en países como Grecia es que no hay alternativa alguna a la austeridad pues vivieron por muchos años con un nivel de gasto financiado con deuda que no era sostenible, lo que resultó evidente cuando se secaron las fuentes del crédito.

La pregunta es si más déficits y más deuda, como sugiere Krugman, los sacará del hoyo en el que cayeron por incurrir en déficits y deuda excesivos. Yo no lo creo.

• Crisis / Economía internacional

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