JUEVES, 21 DE JUNIO DE 2012
Nefastóteles el político (nueva pesadilla)

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“El único método democrático, legal y legítimo para alcanzar el poder será el voto directo y secreto, con la única excepción de cuando no tengamos votos suficientes; caso en que, legal y legítimamente, podremos alcanzar el poder por cualquier otra vía.”


Me asaltan pesadillas, una noche sí y otra también. Sufro problemas nocturnales desde que me visitó Macaco, alumno epónimo del filósofo Nefastóteles.

La Ética a Macaco, la Lógica Nológica (donde inventó la novedosa figura del nologismo, variable nacionalista del silogismo) y Política Urbana Tropical, son el trípode en que se fundamenta lo pensado por este pensador que pensaba mucho, pero no sabía escribir. Nació en nuestras tierras, no salió de ellas nunca, y jamás leyó texto extranjerizante alguno (nunca aprendió a leer). Lo único extranjerizante de tan señero intelectual viene de sus alumnos: extranjerizaron su autóctono nombre Nefastotl, a Nefastóteles.

Pero eso no le impide invadir el sueño de la gente. Si lo hizo su alumno Macaco, ¿por qué no el mero mero maistro, que también educa a partidos políticos y coordinadoras de trabajadores de la educación? Me soltó estos diez inmortales nologismos:

Me quedé confuso con tan bíblico decálogo y (seguramente porque estaba medio dormido), el maestro tuvo la generosidad de abundar en sus enseñanzas. Me dijo:

“Sereno, moreno. Los movimientos de salvación nacional son más de 132 y todos son bien espontáneos, auténticos, frescos, limpios y no están manipulados. Todos forman el gran Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), libre por fin del instrumento fraudulento de las elecciones y de sus manipulaciones de televisoras y guerras sucias. ¡Al diablo con las elecciones! Nuestra democracia no necesita votos porque es la voz pura del pueblo. Sólo el pueblo puede salvar al pueblo, aunque todos y cada uno se sacrifiquen por el bienestar de los demás.”

La preclara mente de Nefastóteles leyó la mía. Se percató de mis preguntas, a cuyas respuestas se anticipó:

“Ya te lo dije, lo que importa es el movimiento. ¿Pa qué neceas con que los votos? Los votos ya no son viables para nuestros nobles fines. Nuestro movimiento es incluyente, siempre y cuando no lo invadan nuestros adversarios. Somos absolutamente tolerantes a las ideas ajenas, pero sin desviación alguna a lo que disponga nuestra dirigencia. Somos democráticos, pero no admitimos votos en contra. Somos abiertos, pero sin críticas neoliberales y antipatrióticas producto de la mente de Salinas.

“Serénate; esto apenas empieza. Tenemos a los más patrióticos sindicatos, no sólo los electricistas; los intelectuales más correctos, los periodistas más objetivos, activistas de probada militancia en movimientos populares de América Latina, y dinero limpio (venga o no del sueño bolivariano) con harta honestidad valiente. Y lo más importante: patriotas bien entrenados, de todos los municipios del país. Se acabó la pesadilla neoliberal. La salvación nacional está en curso. La patria es morena.”

La visión se desvaneció y de nuevo me quedé atónito. ¿Había soñado, o veía la realidad? ¿Hice un flashback desde el futuro de mi país? ¿Por qué me quitan el sueño y arrebatan la paz tantas alegorías fantasmales? No supe qué pasó ni lo más importante: ¿por qué? ¿Cuál es la motivación; qué intencionalidad hay en tales acciones y métodos?

Me retumbaba en la mente una frase que no sé de dónde vino: “El lagarto ha sido derrotado. ¡Viva el lagarto!” Y un tufo a pesadilla me volvió a invadir…

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