Aquelarre Económico
Jul 1, 2012
Manuel Suárez Mier

Lo que puede pasar hoy

Los priistas tienen los recursos para dejar en claro que no están dispuestos a tolerar la intentona golpista. Hay que diseñar una estrategia inteligente para neutralizar las pérfidas intenciones de los perredistas enemigos de la democracia.

La jornada cívica dará inicio, como siempre ha sucedido desde que tengo uso de razón, en paz. La gente acudirá a votar en grandes números y sin mayor problema pues los ciudadanos elegidos aleatoriamente son los garantes del barroco y costoso proceso electoral que nos hemos dado para evitar el fraude.

Las declaraciones de los funcionarios electorales son siempre las mismas y aseguran a la población que la elección es indudable y que no hay la menor posibilidad de engaño. Los candidatos predeciblemente declaran al votar que vigilarán con cuidado el procedimiento de la votación.

Pero aquí es donde se presenta #YoSoy132 que empieza por aparecer en pequeños grupos en las casillas gritando y amagando a los votantes con insultos y acusaciones infundadas de fraude. De hecho, los perredistas llevan meses acusando a los del PRI de comprar votos sin aportar una sola prueba.

La misión de 450,000 representantes del PRD en las casillas es conseguir que en aquellas en las que su candidato probablemente no gane, se dilate el proceso con objeto de que las actas se tarden en llegar al conteo rápido, y lleguen primero las de las casillas en las que el PRD previsiblemente vaya adelante, en donde los perredistas tratarán de acelerar el proceso.

De esta naturaleza, los resultados al principio favorecerían a López Obrador, con lo que ya tendrían el pretexto que están buscando para reclamar fraude. Hay que recordar que dos de los cercanos colaboradores de AMLO ahora, los entonces priistas Manuel Camacho y Manuel Bartlett, fueron quienes “tiraron” el sistema de cómputo en la elección de 1988.

El motivo para tomar una decisión que puso en entredicho la legitimidad de esa elección, fue que ellos temían que si se mostraban los resultados iniciales que vendrían de la ciudad de México, donde el candidato de la izquierda Cuauhtémoc Cárdenas iría previsiblemente adelante, el electorado ya no creería que se revirtiera esa ventaja cuando llegaran los del resto del país.

Esa es la misma lógica que seguirán ahora, procurando que solo se cuenten los resultados favorables a AMLO en los anuncios sobre la marcha de la elección que el IFE haga públicos inicialmente. De esa manera, estos genios creen que pueden reclamar que hubo fraude cuando se empiecen a revertir los votos favorables a su candidato.

López Obrador saldrá a denunciar el robo de la elección tan pronto se anuncie la victoria de Enrique Peña Nieto, pero a diferencia de hace seis años no tomarán Reforma sino que concentrarán sus huestes en asediar puntos estratégicos de la ciudad, como las instalaciones del IFE, del TRIFE, etc.

El interminable lapso entre hoy y la toma de posesión el 1º de diciembre próximo lo utilizará AMLO y sus seguidores para desprestigiar la legitimidad de la elección presidencial, lo mismo que hace seis años, pero con la diferencia que ahora utilizarán al #YoSoy132 para provocar lo que ya llaman la “primavera mexicana,” como ocurrió en Egipto y países circunvecinos.

En esta estrategia no importa en lo mas mínimo que la diferencia de votos vaya a ser muy abultada, como lo hacen suponer todas las encuestas. La “lógica” del movimiento que ha sido preparado con minucioso cuidado por Camacho, es que la “restauración” del PRI a la Presidencia es inaceptable.

Nótese que los arquitectos de esta estrategia golpista son todos ex priistas que abandonaron ese partido cuando sus ambiciones políticas se vieron frustradas al no ser favorecidos con los puestos a los que aspiraban, que en el caso de Camacho era nada menos que la Presidencia, que pretendía heredar en 1994.

Los golpistas quieren anular el proceso mediante el golpeteo constante a las instituciones y con continuas marchas y tomas de instalaciones, pero no me queda claro cómo creen que ellos puedan acceder al poder. Lo que intentaron en el 2006 fue anular la elección de Felipe Calderón e instalar un gobierno de “transición” presidido por el psiquiatra Juan Ramón de la Fuente.

Es obvio que de haber acertado con esa estrategia, de la Fuente hubiera arreglado el tinglado para cederle el poder a López Obrador por lo que no es descabellado pensar que intenten repetir esa misma estratagema.

La diferencia con lo ocurrido entonces es que los priistas, con una victoria indiscutible como la que perfilan las encuestas, tienen los recursos para defender su victoria y para dejar en claro que no están dispuestos a tolerar la intentona golpista. Hay que diseñar una estrategia inteligente para neutralizar las pérfidas intenciones de los perredistas enemigos de la democracia.



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El punto sobre la i

Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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