MARTES, 21 DE AGOSTO DE 2012
¿Por qué fracasan las naciones?

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“Si se viola una ley injusta lo único que se viola es esa ley, no algún derecho de alguien. Por el contrario, si se viola una ley justa se viola la ley y algún derecho de alguien.”
Othmar K. Amagi

Manuel Suárez Mier







“Para crear un entorno incluyente se requiere de un grado de centralización política suficiente para establecer un marco jurídico apropiado, mantener el orden público y garantizar derechos de propiedad seguros y estables.”


Justamente cuando la mayor parte de los países enfrentan una severa depresión o en el mejor de los casos un crecimiento desfallecido, han aparecido varios textos que se concentran en tratar de explicar por qué unas naciones crecen y progresan y otras se quedan invariablemente rezagadas.

Quizá el más interesante de estos textos sea el escrito por los economistas Daron Acemoglu de MIT y James Robinson de Harvard con el título Por qué fracasan las naciones: Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza en el que hacen un análisis relativamente simple, ilustrado con numerosos ejemplos que trascienden la geografía y el tiempo, desde las más antiguas civilizaciones hasta nuestros días.

La tesis central no es ajena pero los autores la presentan en una forma novedosa: la adopción de instituciones políticas y económicas que ellos llaman “incluyentes” y que aseguren que haya los elementos necesarios, como el respeto a la ley y a los derechos de propiedad, que pongan a los ciudadanos en igualdad de circunstancias en la sociedad y que generen los incentivos apropiados para invertir e innovar.

Su tesis es que la existencia de instituciones incluyentes es la excepción y no la regla, lo que se explica porque el poder frecuentemente es detentado por pequeñas élites que se benefician enormemente de que existan instituciones “excluyentes” y por lo tanto se oponen sistemáticamente a cambios que pongan en peligro sus privilegios.

En el camino de remachar historias que ilustren su tesis central, nos encontramos analizando los radicalmente distintos destinos de Nogales, Arizona, y Nogales, Sonora, en donde queda claro que no son ni la geografía, ni la etnicidad de los habitantes ni el clima o la orografía lo que explica las abismales diferencias.

¿Cómo descifrar que Estados Unidos haya desarrollado instituciones incluyentes y México no? Paradójicamente, los autores encuentran que la pobreza relativa del territorio de lo que hoy es EU y de sus habitantes originales frente a la riqueza, refinamiento y densidad demográfica del Imperio Azteca, son las causas esenciales.

Cuando los primeros ingleses desembarcaron en el territorio de lo que hoy es el estado de Virginia en EU la experiencia colonial de España en América llevaba más de un siglo de historia, y a todas luces había sido exitosa para los monarcas españoles que había ganado riquezas enormes con su imperio de ultramar.

Los ingleses intentaron copiar el ejemplo institucional excluyente que les funcionaba a los españoles pero fracasaron porque no había suficientes indígenas susceptibles de ser explotados o porque éstos simplemente se mudaban lejos de los colonizadores. Su siguiente intento fue el de explotar a nuevos colonos traídos de Europa pero este experimento también fracasó por razones similares a las previas.

De esa forma cambió el modelo de colonización en la América septentrional, que fracasando en crear instituciones excluyentes evolucionó a otros arreglos de carácter más incluyente, lo que no impidió que en regiones de lo que sería el nuevo país se impusiera la economía de plantación, en esencia dependiente de la esclavitud.

Los autores reconocen que durante muchos años convivieron en EU ambos tipos de instituciones, en esencia incompatibles, lo que resultó en la cruenta Guerra Civil que acabó formalmente con la esclavitud aunque continuaron operando las instituciones excluyentes y de explotación en el sur de EU hasta bien entrado el siglo XX.

Los patrones de comercio y sus arreglos institucionales también fueron de enorme importancia pues a diferencia de la monarquía española que monopolizó el intercambio comercial con sus colonias ultramarinas, los reyes ingleses carecieron del poder necesario para hacerlo por lo que corporaciones privadas lo realizaron.

Entre las lecciones que sacan los autores de su análisis es que hay una positiva retroalimentación entre las instituciones políticas y económicas incluyentes y que las primeras tienden a distribuir el poder en forma más equitativa mientras que las segundas generan los incentivos para un crecimiento económico más acelerado.

Otra enseñanza que nos ofrece el libro en cuestión es que para crear un entorno incluyente como los descritos en sus numerosos ejemplos se requiere de un grado de centralización política suficiente para establecer un marco jurídico apropiado, mantener el orden público y garantizar derechos de propiedad seguros y estables.

Los autores subrayan la importancia de la política en su marco de referencia pues son los arreglos que sólo se consiguen en el ámbito político los que permiten crear las instituciones económicas incluyentes que generen los incentivos necesarios para el progreso, y preservarlas del permanente amago de élites que buscan sesgar las instituciones a su favor y trocarlas en excluyentes.

• Prosperidad • Derechos de propiedad

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