MARTES, 4 DE SEPTIEMBRE DE 2012
¿Qué es mejor para México?

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Qué nos dice la historia de cómo le ha ido a México dependiendo qué partido político gobierna en los Estados Unidos.”


La celebración de la convención del Partido Republicano que nominó formalmente a Mitt Romney como su candidato para Presidente y de la convención Demócrata que ratificará la candidatura de Barack Obama, nos plantea la pregunta de qué le conviene más a México en esta elección en EU.

La relación bilateral entre México y EU ha tenido una mejoría enorme durante el gobierno de Felipe Calderón, tanto en los últimos dos años de la administración de George W. Bush como en los cuatro años con Obama, en buena medida gracias a la excelente labor realizada por nuestro embajador en Washington Arturo Sarukhan y del hábil equipo en la cancillería a cargo de administrar la cooperación bilateral.

Calderón consiguió que EU asumiera una auténtica corresponsabilidad en la lucha contra el narco que su gobierno definió como su prioridad, y lo formalizó con el lanzamiento de la Iniciativa Mérida para ordenar la parte estadounidense del combate común contra el crimen transnacional.

Es debatible que otorgarle la prioridad de su sexenio a pelear contra el narco fuera una buena decisión, misma que se ha vuelto cada vez más cuestionable conforme el número de mexicanos víctimas del conflicto ha crecido a cifras increíbles, pero los niveles de cooperación y trabajo en común entre ambos países han sido ejemplares.

Tengo la impresión de que la opinión pública mayoritaria en México cree que a nuestro país le va mejor históricamente con los demócratas que con los republicanos, en buena medida porque los primeros han tenido recientemente una actitud menos negativa frente a los inmigrantes indocumentados provenientes de nuestro país.

Sin embargo, una somera revisión de la historia de las relaciones bilaterales aporta evidencia que señala exactamente lo contrario. Todas las intervenciones que han resultado en la pérdida de territorio para México o que han implicado la invasión del suelo patrio, han sido concebidas y ejecutadas por gobiernos demócratas en EU.

El general y Presidente Andrew Jackson (1829-1837), un populista demócrata héroe de la batalla de Nueva Orleans contra los ingleses en la guerra de 1812 y asesino de miles de indios seminolas en Florida, conspiró y apoyó subrepticiamente a los habitantes anglosajones de Texas en su guerra de independencia contra México.

El también Presidente demócrata James Polk (1845-49) instigó la anexión de Texas a sabiendas que ello llevaría a la guerra con México, que era lo que quería para realizar su ambición expansionista, de la mano de su agenda política para preservar la esclavitud por la vía de conquistar territorios que estuvieran a favor de esa siniestra institución, prohibida ya en el norte de EU y, paradójicamente, también en México.

A esta injusta guerra de conquista se opusieron los que llegarían a ser Presidentes republicanos Abraham Lincoln (1861-65), a la sazón diputado federal por el estado de Illinois, y el general Ulyses Grant (1869-77), comandante victorioso del ejército de la Unión que representaba la causa antiesclavista en la Guerra Civil de EU.

Franklin Pierce, Presidente demócrata (1853-57) autorizó la “compra” de La Mesilla, un territorio de 77,000 km2 que va desde Yuma al este de Arizona hasta Las Cruces, en el centro de Nuevo México, y que los estadounidenses requerían para construir el ferrocarril transcontinental a un menor costo. México no tuvo la opción de negarse.

No existe evidencia histórica de que el Presidente republicano William Taft (1909-13) haya autorizado o siquiera estado al tanto de la conspiración de su embajador en México Henry Lane Wilson apoyando el golpe de estado de Victoriano Huerta y el asesinato del Presidente Francisco Madero y del Vicepresidente J.M. Pino Suárez.

Pero no hay duda de que su sucesor demócrata, Woodrow Wilson (1913-1920) ordenó la toma de Veracruz en 1914 con el ostensible pretexto de “defender los intereses y propiedades de ciudadanos de EU,” y la expedición del general John Pershing con 5,000 soldados entre 1916 y 1917, persiguiendo sin éxito a Pancho Villa, que había tomado por unos días el pueblo de Columbus, Nuevo México.

La próxima semana terminaré este relato sobre qué nos dice la historia de cómo le ha ido a México dependiendo qué partido político gobierna en los Estados Unidos.

• Elecciones EU2012

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