Pesos y contrapesos
Sep 21, 2012
Arturo Damm

Todavía más sobre la voracidad tributaria

¿Qué tenemos? Más impuestos y mayor recaudación, como si de un mayor gasto gubernamental dependiera el bienestar y progreso de la gente.

En los últimos Pesos y Contrapesos he escrito sobre la voracidad tributaria del Gobierno Federal, misma que se demuestra, de entrada, con los siguientes datos: en 2006 el Gobierno Federal cobraba 13 impuestos distintos, en 2012 cobra 16; en 2006 la recaudación del Gobierno Federal equivalía al 7.8 por ciento del ingreso generado en México, en 2012 equivaldrá al 9.6. ¿Qué tenemos? Más impuestos y mayor recaudación, como si de un mayor gasto gubernamental dependiera el bienestar y progreso de la gente. Para tenerlo claro: en 2006 el Presupuesto de Egresos de la Federación ($1,973,500,000,000) equivalió al 18.3 por ciento del ingreso generado en el país ($10,777,428,360,000); en 2012 equivaldrá al 24.4 por ciento (egresos de la Federación: $3,706,922,200,000; ingreso generado: $15,210,598,000,000). ¿Qué tenemos? Cada vez más gobierno, momento de preguntar si también es mejor gobierno, más honesto y más eficaz.

Ahora bien, para medir correctamente la voracidad tributaria del gobierno hay que tener en cuenta que impuesto no es nada más lo que el gobierno define como tal –por ejemplo: el IVA o el ISR o el IETU, entre otros muchos– sino todo desembolso obligatorio de tiempo, trabajo o dinero impuesto por el mismo gobierno, tal y como es el caso de los llamados derechos, que para los ciudadanos son obligaciones, que son los desembolsos que debemos realizar para cumplir ciertos trámites y obtener ciertos documentos a los que el gobierno obliga, como sería el caso, por ejemplo, de los pasaportes, documentos que, dicho sea de paso, no sirven más que para dos cosas: 1) burocratizarle la existencia a los ciudadanos y 2) generarle ingresos (legales y metalegales: mordidas) a la burocracia.

Ya señalé que en 2012 la recaudación de impuestos (los que el gobierno define como tales: IVA, ISR, IETU, etc.) será equivalente al 9.6 por ciento del ingreso generado. ¿Qué sucede si a esos impuestos le sumamos los mentados derechos, que en 2012 le proporcionarán el gobierno un ingreso de 789 mil 106 millones de pesos? Que el porcentaje de impuestos (definidos como todo desembolso obligatorio de dinero impuesto por el gobierno) sube al 14.8 por ciento del ingreso generado en el país. Para tener la visión completa –es decir: la cifra real– hay que sumarle al pago de impuestos el costo de pagarlos, comenzando por los honorarios del contador. Tomando en cuenta ese costo, ¿a qué porcentaje del ingreso generado en México corresponde el pago de impuestos?

Buena muestra de la voracidad tributaria la tenemos en los automóviles, a cuya compra, tenencia y uso –ojo: compra, tenencia y uso– se les imponen los siguientes impuestos: 1) impuesto al valor agregado; 2) impuesto sobre autos nuevos; 3) impuesto especial sobre producción y servicios a la gasolina (cuando no es subsidio); 4) tenencia y demás derechos vehiculares (cuando se cobran); 5) placas; 6) licencia de manejar; 7) verificación; 8) hoy no circula; 9) tarjeta de circulación, y perdón si se me pasó algún otro pero, aun habiendo olvidado alguno, queda clara la voracidad tributaria del gobierno. ¡Qué vergüenza!



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Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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