MARTES, 1 DE ENERO DE 2013
Abismo fiscal en EU

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“El Tesoro de EU puede evitar la suspensión de pagos en su deuda recurriendo a algunos fondos que tiene a su disposición pero eso sólo alcanzaría para un par de meses.”


Hasta el momento de escribir este texto no había progreso alguno en la indispensable negociación entre el Presidente de Estados Unidos Barack Obama y el Congreso de su país para evitar caer en lo que el gobernador del Sistema de la Reserva Federal Ben Bernanke calificó como el abismo fiscal.

Se trata del aumento impositivo y eliminación de exenciones tributarias que sumados a la reducción del gasto público, abatirían el déficit fiscal de EU en 607 mil millones de dólares en 2013, 5 por ciento del PIB, y que según la Oficina Presupuestal del Congreso (CBO) llevaría a su economía a una nueva recesión.

Este abismo fiscal lo acordaron las autoridades de EU para forzarse a aprobar un plan integral de reducción del déficit en el mediano plazo que incluyera una reforma fiscal a fondo tendiente a aumentar los ingresos tributarios al tiempo que cortaba el gasto público, incluyendo el discrecional –que ocurre en automático- con ajustes importantes a los pagos futuros para pensiones y cobertura médica.

El plan llamado Simpson-Bowles por los apellidos de sus copresidentes, debiera aprobarse por 14 de los 18 integrantes del comité especial para equilibrar el presupuesto, compuesto por doce legisladores y seis miembros más elegidos por Obama, con el pleno del Congreso comprometido a votarlo sin enmiendas.

El problema fue que sólo 11 de los integrantes del comité Simpson-Bowles votaron a favor del plan por lo que fue descartado y automáticamente se validaron las medidas de aumentos impositivos/reducción del gasto que entrarán en vigor el 1º de enero próximo, si el Congreso y el Presidente no llegan a un acuerdo alternativo.

Las negociaciones han fracasado porque Obama y los legisladores Demócratas insisten en “subir los impuestos a los ricos” pero no quieren que se toque el gasto no discrecional mientras que los Republicanos, que tienen la mayoría en la Cámara de Diputados, no quieren aumentar un solo impuesto y proponen reducir el gasto.

Justo antes de Navidad el Presidente de la Cámara Baja John Boehner se retiró de la negociación con Obama y propuso su plan B por el que se extenderían las exenciones impositivas que desaparecerán en el abismo fiscal, pero no consiguió los votos necesarios pues ningún Demócrata apoyó su propuesta pero varios legisladores de su propio partido, los más extremistas, votaron en contra.

Ello significa que la autoridad de Boehner, cuyo liderazgo deberá ratificarse en votación programada para la primera sesión del nuevo Congreso, está en entredicho, y llega a la negociación final con el Ejecutivo en una posición de debilidad extrema, lo que agrega aún más incertidumbre a la posibilidad de evitar caer en el abismo fiscal.

En caso de que no haya arreglo, la economía de EU sufriría un choque negativo que la CBO estima la regresará a una recesión, con el PIB cayendo 0.5 por ciento en 2013 y el desempleo disparándose por arriba del 9 por ciento de su actual nivel de 7.7 por ciento, ello sin contar la predeciblemente negativa reacción de los mercados.

Aún en el caso de caerse en el abismo fiscal, el nuevo Congreso electo el pasado noviembre y que tomará posesión el 3 de enero, puede adoptar medidas que atenúen o eliminen sus peores efectos, con validez retroactiva al inicio del año. Al menos, esta es la visión de los optimistas en la ciudad de Washington.

Independientemente de que se llegue a algún arreglo que posponga las decisiones más difíciles para el futuro, el lunes 31 de diciembre también se alcanza el límite del endeudamiento del gobierno de 16.4 billones de dólares que de no ser ampliado por el Congreso provocaría la suspensión de pagos en su deuda soberana.

Ello representará otro altercado pues los Republicanos en la Cámara Baja se niegan a darle un cheque en blanco como lo exigió Obama desde el inicio de las negociaciones, pues él cree tener un mandato electoral para seguir su política de gasto deficitario que ha endeudado al país por más de 6 billones de dólares.

El Tesoro de EU puede evitar la suspensión de pagos en su deuda recurriendo a algunos fondos que tiene a su disposición pero eso sólo alcanzaría para un par de meses, por lo que la autorización del Congreso es indispensable para no interrumpir el pago de intereses y la renovación de sus abultados pasivos.

Es indispensable que en México estemos bien informados de estas broncas en la ciudad de Washington pues pueden tener consecuencias graves para la buena marcha de nuestra economía.

• Estados Unidos

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