VIERNES, 18 DE ENERO DE 2013
Se debaten las reformas de Peña Nieto

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“La semana pasada participé en un coloquio en el que se discutió la transición del PAN al PRI en el gobierno de México y se hizo un vaticinio del sexenio de Enrique Pena Nieto, que apenas se inicia.”


La semana pasada participé en un coloquio en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), uno de los think-tanks más serios de Washington, en el que se discutió la transición del PAN al PRI en el gobierno de México y se hizo un vaticinio del sexenio de Enrique Pena Nieto, que apenas se inicia.

Los participantes en este evento abordamos el tema desde distintos ángulos que, a mi juicio, resultaron notablemente complementarios e interesantes. Inicio su crónica a continuación:

Luis Carlos Ugalde hizo una excelente presentación en la evaluó la situación en la que se encuentra el sistema político mexicano, que él conoce como pocos no solo por haber presidido el Instituto Federal Electoral por varios años que culminaron en los aciagos momentos postelectorales de 2006, sino porque lo ha estudiado a fondo.

Su principal conclusión fue que la lógica del sistema no ha cambiado con la doble alternancia –del PRI al PAN por doce años y de regreso al PRI ahora- y que quienes pensaron que “sacar al PRI de los Pinos” sería suficiente, se equivocaron pues no se hicieron las reformas necesarias para transformar a fondo el régimen.

Señaló que algunos problemas se han inclusive agravado, como la impunidad de quienes sistemática violan las leyes y cometen todo tipo de crímenes y abusos dentro y fuera del gobierno, y cómo la deleznable práctica del populismo político clientelar ha aumentado en todos los niveles de gobierno.

Pronosticó dos posibles escenarios respecto al sistema político con Peña Nieto:
1. Un sexenio de transformaciones en todos los aspectos, incluyendo las reformas políticas necesarias para arreglar lo mucho que está mal en el actual régimen, llevando a una mejora apreciable del sistema democrático.
2. Se concentra con éxito en las reformas económicas pero no toca las políticas, con lo que el país acelera su crecimiento y el bienestar material de la población, se vuelve de nueva cuenta el favorito de los mercados financieros internacionales, como sucedió brevemente en 1994, pero el sistema político permanece incólume.

Duncan Wood, hasta hace poco maestro en el ITAM y ahora recién nombrado director del Mexico Institute del Wilson Center, otro respetable think-tank en Washington, se declaró gratamente sorprendido con la capacidad mostrada por Peña Nieto para emprender reformas que parecían improbables, como la educativa, y conseguir su aprobación en tiempo record.

“La efectividad es el nombre del juego de Peña Nieto, hacer las cosas es su prioridad” afirmó Wood, al tiempo que señalaba la grave crisis por la que atraviesa el PAN y cómo, a en su opinión, su mejor oportunidad de rehabilitarse está en cooperar de manera inteligente para aprobar la agenda reformista en las que coincide con el PRI.

Cree que hay un nuevo PRD joven que resulta interesante, comentario que reiteró cuando expresé mi escepticismo de que la mal llamada izquierda mexicana pudiera aportar nada útil para el debate de cómo lanzar al país en una trayectoria de crecimiento acelerado y sostenido.

Dijo que está por verse quien dominará en el mediano plazo el PRI, en su conflicto aún no resuelto entre la vieja guardia dinosáurica y la nueva sangre innovadora, y aseveró que él creía que había un apoyo popular para la reforma energética mayor de lo que la sabiduría popular piensa, a pesar de la oposición del radicalismo.

El embajador Jeffrey Davidow que representó a EU en México entre 1998 y 2002 indicó que los niveles de cooperación bilateral nunca han sido tan cercanos como hoy, particularmente en narcotráfico, pero que la relación debe ahora enfatizar temas económicos, como comercio y una mayor y mejor integración.

Fue enfático al afirmar –a mi juicio con mucho tino- que lo mejor que pueden hacer los gobiernos de nuestros países frente a la agenda reformista pendiente en el otro lado de la frontera –la migratoria y del control de armas en EU y las energética y fiscal en México-, es cerrar el pico (shut up! en inglés).

Que los gobiernos de ambos países se dediquen a opinar respecto a las reformas del otro, resultaría contraproducente y haría que el antagonismo a su aprobación crezca pues los segmentos ultra-nacionalistas de cada país se verían reivindicados por la “inaceptable intervención extranjera” en asuntos estrictamente soberanos.

La semana próxima presentaré los puntos de vista que expresé en la reunión aludida, en la que se me asignó el tema: “Evolución de la economía de México desde el TLCAN y perspectivas actuales: ¿Que reformas son probables y cuales son posibles?”, a desarrollar… ¡en quince minutos!

• Reformas estructurales • PRI • PRD • PAN

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