MARTES, 16 DE ABRIL DE 2013
¿Optimismo desbordado?

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“Brasil dejó de ser la principal joya latinoamericana y ahora nosotros ocupamos ese lugar. ¿Optimismo desbordado?”


En los últimos meses, en diversos medios de comunicación impresos extranjeros, como el Financial Times, The Economist, Washington Post y otros, han sido publicados sendos artículos en los cuales se resalta una visión muy optimista sobre el futuro económico de México. La solidez de las finanzas públicas, la estabilidad macroeconómica, la apertura comercial, etcétera y ahora, el Pacto por México, se señalan como los principales elementos que apuntan hacia un futuro promisorio para México. Brasil dejó de ser la principal joya latinoamericana y ahora nosotros ocupamos ese lugar. ¿Optimismo desbordado?

Es cierto que la economía mexicana tiene muchos aspectos positivos, particularmente en el ámbito macroeconómico, pero también hay muchos elementos que inhiben negativamente sobre el crecimiento económico.

En cuanto a la macroeconomía hay un punto que merece ser destacado y es en relación a las finanzas públicas. Aunque es cierto que no hay un problema significativo de déficit fiscal, sí hay uno de carácter estructural derivado de dos elementos. El primero es el deficiente diseño del sistema tributario, que deriva en que la recaudación federal apenas llegue al 11% del PIB y concentrada en muy pocos contribuyentes dada la enorme cantidad de huecos que representan una pérdida de recaudación de cerca de cinco puntos del PIB. En consecuencia, la dependencia fiscal en los ingresos petroleros sigue siendo muy alta (más del 30% de los ingresos totales) en un escenario de precios volátiles además de que la plataforma de exportación de petróleo está estancada y con no muy buenas perspectivas dado el agotamiento de Cantarell y el fracaso en la explotación de la Cuenca de Chicontepec. El segundo, es la estructura y eficiencia del gasto público; una enorme cantidad de recursos fiscales se destinan a proyectos y programas que no tienen razón de ser, lo que deriva en un desperdicio de recursos y una destrucción de la riqueza nacional.

Lo anterior nos lleva al Pacto por México. Bajo este paraguas, se aprobó la reforma constitucional en materia educativa y está en proceso la de telecomunicaciones, aunque como todos sabemos, lo establecido en la Constitución no deja de ser más que buenas intenciones si las leyes secundarias están deficiente e ineficientemente diseñadas. El “diablo está en los detalles” y a ver qué pasa en el proceso legislativo por venir.

Bajo el paraguas del Pacto, hay otras dos reformas que son cruciales: la tributaria y la de energía. Dos reformas que son necesarias pero que de fracasar  podrían acabar con este escenario color de rosa al que se refieren los artículos de la prensa internacional. En materia tributaria es obvio que se requiere eliminar todas los regímenes especiales de tributación, tanto el ISR como en el IVA para aumentar la recaudación con una base más amplia de contribuyentes. En materia energética es indispensable un nuevo arreglo institucional para aumentar la eficiencia de este sector, particularmente en el sector de hidrocarburos. Los partidos políticos de izquierda ya adelantaron que no las apoyarían, en el PAN están hechos bolas y en el PRI hay serias dudas de que haya una posición monolítica que las apoye.

Pero más aún, en prácticamente todos los artículos hay un elemento que no toman en consideración. La productividad factorial total ha estado estancada, si no es que ha disminuido durante las últimas tres décadas, lo que explica en gran medida el mediocre desempeño de la economía mexicana. Si las cuatro reformas, más otras no mencionadas, no impactan positivamente sobre la productividad, no habrá mayores tasas de crecimiento y los artículos se recordarán como unos de optimismo desbordado.

• Reformas estructurales • Problemas económicos de México

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