VIERNES, 31 DE MARZO DE 2006
Baja de precios de energéticos ¿demagogia?

Usted considera que el Banco de México debería incrementar la tasa de referencia en...
25 ó 50 puntos base
75 ó 100 puntos base
No debería moverla



“Cae la cabeza del rey, y la tiranía se vuelve libertad. Luego, pedazo a pedazo, la cara de la libertad se endurece, y poco a poco se vuelve la misma cara de la tiranía. Después otro ciclo, y luego otro más. Pero bajo el juego de todos estos opuestos hay algo fundamental y permanente: la ilusión básica de que el hombre puede ser gobernado y al mismo tiempo ser libre.”
H. L. Mencken

Luis Pazos









“Si un candidato se opone a un mercado de competencia en las gasolinas y la electricidad y a que los inversionistas particulares inviertan en esos sectores, obstaculiza el camino para crear las condiciones de una sana reducción de precios.”


El candidato del PRD a la presidencia prometió que si llega al poder bajará los precios de la gasolina, el diesel y la electricidad. Para no quedarse atrás, el candidato del PRI prometió lo mismo. Esas promesas me recuerdan a un caudillo populista colombiano del siglo pasado, Gustavo Rojas Pinilla, que prometía que si llegaba al poder el peso colombiano valdría más que el dólar, el precio del azúcar bajaría a la mitad y el de la gasolina se reduciría.

 

Rojas Pinilla perdió las elecciones en 1970, pues la mayoría de los colombianos no creyeron en sus promesas.  En la década de los 70 y 80 en México, los presidentes Echeverría y López Portillo bajaron en términos reales los precios de muchos productos básicos y de energéticos. Los resultados de esas políticas los sufrieron millones de mexicanos; pero muchos jóvenes, que son la mayoría de los que van a votar, no los vivieron y hay adultos que ya los olvidaron. Los asesores de los candidatos del PRI y del PRD, aunque saben que es difícil cumplir esas promesas, parten de las premisas de que en el pueblo mexicano predominan los ignorantes y los olvidadizos. A ellos dirigen promesas sin explicar como las alcanzarán.

 

Sí hay caminos para evitar que suban o hasta bajen los precios de los energéticos, pero es falaz prometer por un lado esos objetivos y por otro oponerse a las reformas para lograrlo. El candidato del PRI durante este sexenio, como presidente del PRI, se opuso a las reformas energética y fiscal. El candidato del PRD también y además anunció que continuará con el monopolio de Estado sobre los energéticos y no aceptará inversión privada en ese sector.

 

La única forma sana de reducir precios de los energéticos es un ambiente de competencia y de más inversión para producirlos, entorno que genera una mayor oferta. Si un candidato se opone a un mercado de competencia en las gasolinas y la electricidad y a que los inversionistas particulares inviertan en esos sectores, obstaculiza el camino para crear las condiciones de una sana reducción de precios.

 

Ojalá que a los candidatos que le apuestan a la ignorancia del pueblo, no les ganen simpatías esas promesas, que pueden ser el origen de subsidios, déficit, inflaciones y desequilibrios parecidos a los que tanto daño causaron a México en las décadas de los 70 y los 80.


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