VIERNES, 28 DE JUNIO DE 2013
Política monetaria y pánico

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“El enorme poder que tienen los bancos centrales quedó de manifiesto hace unos días de manera portentosa”


El enorme poder que tienen los bancos centrales quedó de manifiesto hace unos días de manera portentosa. El modesto anuncio que hizo el Gobernador del Sistema de la Reserva Federal de EU, coloquialmente conocido como el Fed, de que era posible que antes del fin del año se iniciara la desaceleración del estímulo monetario que se le inyecta a su economía por 85 mil millones de dólares mensuales, causó pánico.

Como el propio gobernador del Fed Ben Bernanke señaló mientras trataba de calmar a los mercados, no se trata de eliminar el estímulo monetario, se trata de empezar a atenuarlo cuando la economía estadounidense muestre signos de que se está recuperando y la tasa de desempleo, que hoy es de 7.6%, caiga por debajo de 7%.

Él mismo utilizó la metáfora de que se trataba de empezar a levantar el pie del acelerador del coche, de ninguna manera de quitarlo y mucho menos de empezar a usar el freno. Los mercados lo ignoraron, las tasas de interés en los bonos del tesoro a diez años se dispararon 57% respecto de su nivel al inicio de mayo.

Las bolsas de valores iniciaron su caída, al igual que las monedas de muchos países, sobre todo las de los llamados emergentes. Nuestro peso, que había llegado abajo de 12.00 por dólar el 9 de mayo pasado, se depreció casi 12% en menos de dos meses y la cotización de la Bolsa Mexicana de Valores cayó 20% en los últimos cuatro meses.

Entre los instrumentos a disposición de los bancos centrales está precisamente el de anunciar las intenciones de cambiar la política monetaria en algún momento del futuro, como hemos visto que se ha hecho en Japón, en dónde el nuevo gobierno anunció que seguiría una agresiva política monetaria. Acto seguido el yen se depreció más de 30% y la bolsa de valores se disparó hacia arriba.

Los bancos centrales de las principales naciones industrializadas han seguido una expansiva política monetaria desde el inicio de la Gran Recesión en 2008 con el objeto de impedir lo que ocurrió en la Gran Depresión que empieza en octubre de 1929 y que no se supera sino hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Como lo sabe bien el gobernador Bernanke, quien ha estudiado a fondo la aciaga década de los años treinta, la inacción del Fed que mantuvo las tasas de interés invariables en 5% a pesar del colapso de la economía, del desplome bursátil y de una tasa de desempleo que habría de llegar al 25% de la fuerza de trabajo, fue la causa principal de que esa recesión fuera tan prolongada y profunda.

Cuando la economía está estancada o creciendo por debajo de su potencial, el peligro de que se dispare la inflación ante la inyección de cantidades masivas de dinero por parte del banco central, como sustenta la teoría monetaria, es remoto pues el dinero en circulación no se está convirtiendo en demanda efectiva por bienes y servicios.

La liquidez se está quedando en los bancos que tienen temor a prestar pues los excesos que cometieron en la gran burbuja de los bienes raíces que explotó en 2007, cuando extendían créditos hipotecarios con enorme ligereza a quienes no tenían la más remota posibilidad de pagarlos, los puso al borde de la quiebra.

Por su parte, los consumidores estadounidenses, que perdieron enormes cantidades de su riqueza con el colapso de los precios de sus casas, que apenas se empiezan a recuperar, tampoco están de humor para salir a gastar pues están dedicados a reconstituir sus ahorros.

Pero esto de ninguna manera implica que la enorme cantidad de dinero que anda flotando en el mundo entero sin gastarse y está amontonado en las tesorerías de los bancos y de las empresas transnacionales, nunca vaya a gastarse de nuevo, lo que llevaría a un reinicio de presiones inflacionarias.

Dado que la principal función de los bancos centrales es mantener la estabilidad de la moneda –en el caso del Fed, también la de sostener baja la tasa de desempleo-, a los primeros signos de que pueden empezar a subir los precios, hay que revertir las políticas monetarias expansivas.

La duda en estos casos radica en determinar cuándo empezar a hacerlo pues como vimos en el caso del anuncio del Gobernador Bernanke los mercados pueden reaccionar ferozmente. Quizá por ello algún banquero central preferiría adoptar el modelo de comunicación del legendario gobernador del Banco de Inglaterra entre 1920 y 1944, Montagu Norman: “Nunca expliques, nunca ofrezcas disculpas.”

• Crisis / Economía internacional • Estados Unidos

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