MIÉRCOLES, 24 DE JULIO DE 2013
Progresistas conservadores y avanzados retardatarios

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“Abajo los monopolios televisivos y telefónicos pero al monopolio petrolero hay que preservarlo en nombre de la avanzada progresista de la orgullosa izquierda contra las fuerzas conservadoras que buscan un cambio.”


Lo más progresista en los cánones del protocolo petrolero correcto es proclamar “¡ni un paso atrás!” (claro que con plena libertad de pensamiento, sin ataduras ideológicas y fuera de toda mitología o tabú).

El criterio más avanzado ordena mantener vigente lo ya establecido, porque sería retardatario ser conservador. La gente de vanguardia necesita combatir las reglas preconcebidas. Lo moderno es ir a la avanzada de la historia: romper los viejos moldes, las normas añejas, los patrones desgastados. Y desde luego, para poder avanzar hay que abjurar de todo intento de cambio. 

La consigna es estar contra toda consigna. Ante quienes pretenden seguir cartabones propios de épocas superadas y que viven en el pasado, ¡ni un paso atrás! En 1917 y 1938 se fijaron las reivindicaciones más progresistas. Tenemos la responsabilidad histórica de preservarlas y mantenerlas incólumes, detener así a los conservadores y atacar cualquier intento por modificarlas. Nuestras convicciones progresistas ordenan parar de cuajo a quienes pretenden cambiar eso. ¡No pasarán! 

Tal razonamiento es enteramente lógico y no hay contradicción posible. Juventud rebelde se llama el órgano editorial de la Unión de Jóvenes Comunistas de un país tan renovador y progresista que lleva 54 años gobernado por los de siempre, en la misma entidad y con la misma gente; ahí no hay nada extraño y todo es como ayer, sin nunca más dejarlo. 

Gobierna a esa rebelde juventud un Consejo de Estado que parece concurso de gerontocracia; y conforme a las convicciones progresistas de dicha juventud rebelde y cerrar el paso a quien pretenda rebelarse, en cada manzana hay un Comité de Defensa de la Revolución. Nadie puede apartarse de la ruta correcta. Lógico: siempre hay que rebelarse contra el orden establecido, excepto si la rebelión es contra el progreso establecido. 

Allí no hay contradicción: si el pueblo obrero está en el poder, ¿para qué los sindicatos? ¿Para qué asociaciones de gente si está todo en el Estado, nada hay contra el Estado y nada fuera del Estado? Y hay que abjurar del fascismo, porque sería contradictorio practicar lo dicho por Mussolini en un Estado obrero, campesino y popular. Y libertario, como Carlos Puebla llamó al Ché: Tu amor revolucionario / te conduce a nueva empresa / donde esperan la firmeza / de tu brazo libertario. 

Hay que ser libertarios pero sujetarnos a la rectoría estatal: cuando el pueblo está en el poder ya no hay que consultar al pueblo; basta consultar al poder (Gabriel Zaid). Vivamos por ello en el Estado perfecto, allí donde se queda la clara, la entrañable transparencia de la querida presencia del Estado total que canta loas a la juventud rebelde. 

Regresando a estas tierras, los orgullosamente de izquierda proclaman ¡ni un paso atrás! al defender el status quo del petróleo con una plataforma harto progresista bajo la efigie de Lázaro Cárdenas. No es contradictorio entonces atacar los contratos de riesgo con empresas privadas (que no los prohibió Cárdenas sino Ruiz Cortines).

La Constitución en su art. 28 prohíbe los monopolios en nombre de la libre concurrencia y la libre competencia, pero dice allí que los monopolios estatales no son monopolios. Para bien del pueblo hay que preservar los monopolios Pemex y CFE, que no son monopolios. Además el petróleo es la única energía del futuro y el petróleo es la patria; la patria debe quedar en manos del Estado, jamás de los mexicanos. Menos aún si los mexicanos son privados (como lo somos más de 100 millones). 

Con tal inspiración, un caudillo tropical ataca al presidente Peña por querer reformar lo petrolero pero demanda que sólo Peña maneje un monopolio que prohíbe la competencia petrolera pero no es monopolio porque los únicos monopolios son las televisoras y las telefónicas (aunque compitan entre sí). En los monopolios estatales sólo tiene que mandar él, que compró la presidencia, así como lo hizo antes un espurio. La lógica es aplastante.

Los redentores de los pobres que defienden los monopolios energéticos, en el mismo discurso truenan contra los monopolios de las telecomunicaciones. Cada mañana de lunes, desde un poderoso medio electrónico radiofónico atacan a los poderes fácticos (los medios electrónicos) pero es que no todos esos poderes son igual de fácticos; hay poderfactócratas más fácticos que otros, y monopolios más monopólicos que otros. Abajo los monopolios televisivos y telefónicos pero al monopolio petrolero hay que preservarlo en nombre de la avanzada progresista de la orgullosa izquierda contra las fuerzas conservadoras que buscan un cambio.  

Contra los conservadores traidores a la patria, ¡ni un paso atrás! Para el cambio y el progreso hay que mantener intacto lo que hay. Seguir adelante desde la orgullosa posición de las fuerzas de avanzada democrática es impedir a toda costa cualquier retroceso del pueblo organizado. Defender sus condiciones actuales logrará la emancipación social. 

Para beneficio del pueblo hay que acrecentar las libertades democráticas y eso implica atacar la libertad de empresa porque la aprovecharían los monopolios. Dicen que en un mercado libre mandan los consumidores y no los productores, pero recordemos que el mercado libre es neoliberal. Las libertades democráticas son incompatibles con todo empeño privatizador y por eso hay que cerrar el paso a la libertad de mercado.

Debemos ser responsables y tener respeto por la palabra: contra quienes acechan nuestro futuro, miremos adelante por el espejo retrovisor para lograr el progreso social dejando intacto lo que hemos logrado. ¡Cerremos el paso a las fuerzas conservadoras que pretenden reformarlo! En nombre de nuestras libertades democráticas, las fuerzas progresistas no cederán un centímetro a los antipatrióticos empeños neoliberales por ampliar la libertad de mercado y participar en lo que es de todos pero que no pertenece a ninguno.

• Populismo • Buscadores de rentas • Progres nacionalistas • Monopolios

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