MIÉRCOLES, 21 DE AGOSTO DE 2013
La reforma petrolera de EPN: sí, pero... (II)

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“Ideologías hay varias, ciencia económica solo una, cuyas leyes, como la de gravedad, funcionan en todo el mundo, no seguirlas genera miseria y escasez.”
Luis Pazos

Arturo Damm







“La principal intención de la propuesta de reforma petrolera de Peña Nieto es la de modificar el artículo 27 de la Constitución.”


La principal intención de la propuesta de reforma petrolera de Peña Nieto es la de modificar el artículo 27 de la Constitución, de tal manera que lo que hoy está redactado así “tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos (…), no se otorgarán concesiones ni contratos”, quede redactado así: “tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos no se otorgarán concesiones, pero sí contratos”, todo ello con el fin de que PEMEX exploté de mejor manera el petróleo, contando con más capital y mejor tecnología, todo ello resultado de los contratos que PEMEX establecería con empresas privadas, que aportarían ese capital y esa tecnología, contratos de exploración y explotación, lo cual podría dar como resultado (esa es la intención) más renta petrolera, que se usaría para mayor beneficio de más mexicanos. En pocas palabras, y cito del documento oficial: “…las reformas propuestas en materia de hidrocarburos consisten en: a) Eliminar la prohibición de que el Estado celebre contratos para la explotación de hidrocarburos”, supresión de tal exclusión que se debe al hecho (ojo: hecho), de que PEMEX no cuenta, ni con el capital suficiente, ni con la tecnología adecuada, para extraer el petróleo de los yacimientos que se encuentran en aguas profundas (a más de 500 metros de profundidad), o ultra profundas (a más de 1,500 metros de profundidad), por lo que, si se han de explotar, PEMEX necesita asociarse con empresas privadas que aporten capital suficiente, que cooperen con la tecnología adecuada y, ¡muy importante!, que compartan con PEMEX el riesgo que todo ello representa.

Para darnos una idea de qué estamos hablando: “Otra manera de dimensionar el reto de capacidad de ejecución en aguas profundas, es comparar la actividad que se está realizando en la parte del Golfo de México que corresponde a los Estados Unidos, con la actividad llevada a cabo por Petróleos Mexicanos en nuestras aguas territoriales. En Estados Unidos, en 2012 se perforaron 137 pozos con profundidades superiores a 500 metros, mientras que en México esta cifra apenas ascendió a 6. También es importante hacer notar que en Estados Unidos participan más de 70 empresas en estas actividades, mientras que en México el riesgo y la responsabilidad recae sólo en una (…) Si consideramos solamente pozos ultra profundos de más de 1,500 metros, los cuales corresponden más al perfil de nuestras aguas territoriales, encontramos que México apenas comenzó actividades de perforación en 2010. Desde entonces se han perforado anualmente 52 pozos en aguas ultra profundas en Estados Unidos, contra sólo 5 en México”[1]

Además de eliminar la prohibición de que el Estado celebre contratos para explotación de hidrocarburos, la propuesta presidencial contempla reconocerle a la iniciativa privada, por lo menos hasta cierto límite (sin olvidar que la libertad es una cuestión de principio, no de grado), la libertad de emprender para refinar petróleo y transportar, almacenar, distribuir y comercializar productos derivados del mismo. ¿Algo de malo?

Continuará.

[1]Presidencia de la República, Propuesta de Reforma Energética.

• Petróleo • Reforma energética

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