JUEVES, 22 DE AGOSTO DE 2013
Recuperar al general

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Sergio Sarmiento







“Es difícil saber en estos momentos si la apertura parcial que pretende Peña Nieto será suficiente para generar la inversión que revierta la declinación de la industria petrolera mexicana.”


Hay que reconocerle al presidente Enrique Peña Nieto un gran golpe de imagen o cuando menos un acre sentido del humor.

Mire usted que lanzar una iniciativa de reforma para abrir parcialmente las puertas a la inversión privada en la industria petrolera, pero con la redacción del artículo 27 constitucional de Lázaro Cárdenas, es algo que rompe dogmas políticos.

Quizá por el afán de ajustarse a la propuesta cardenista, la reforma no ha sido tan progresista como habría sido posible, ya que mantiene la prohibición a las concesiones que se utilizan con éxito en la mayoría de los países del mundo, pero desde un punto de vista ideológico adoptar el texto de 1940 le da a la iniciativa un sustento importante.

El que el presidente haya recurrido a Cárdenas, quien creó en 1940 los contratos de riesgo, no significa que los ataques en contra de Peña Nieto hayan desaparecido.

Cuauhtémoc Cárdenas acusó al mandatario de tergiversar las ideas de su padre y señaló que, con el paso del tiempo, éste cambió su posición sobre la inversión privada en la industria petrolera. Para sustentar su argumento dio a conocer una carta que su padre envió a Jesús Reyes Heroles (padre) cuando éste era director general de Pemex en los años sesenta y en la que se oponía a cualquier inversión privada en la industria. Andrés Manuel López Obrador, por otra parte, ha seguido manteniendo que la propuesta de Peña Nieto es una traición a la patria, aun cuando el texto constitucional de la propuesta presidencial repita palabra por palabra el que impulsó Cárdenas.

Los cuestionamientos en contra del presidente Peña, sin embargo, se ven debilitados por la redacción que el general Cárdenas le dio tanto al artículo 27 de la Constitución como a la Ley Reglamentaria de este artículo. No hay duda de que mantuvo un papel importante para la inversión privada en la industria petrolera a través de los llamados contratos de riesgo. La reforma de Peña Nieto recupera las reglas de operación de 1940 y elimina en cambio el cierre de la industria que impulsó Adolfo López Mateos en 1960.

Es difícil saber en estos momentos si la apertura parcial que pretende Peña Nieto será suficiente para generar la inversión que revierta la declinación de la industria petrolera mexicana. Ciertamente las inversiones petroleras en Estados Unidos y Canadá, así como en otros países del mundo, serán más rentables que las que se realicen en México. Sin embargo, ya las principales petroleras internacionales han señalado que la nueva apertura mexicana es interesante y que estarían dispuestos a trabajar con las reglas que se están perfilando.

Esperemos. Por lo pronto Estados Unidos incrementó su producción petrolera en un millón de barriles diarios en 2012. Es el mayor aumento en la historia de ese país. Se espera que unos años el país se vuelva autosuficiente y tenga excedentes para exportar. Si la Unión Americana sigue elevando su producción, y la de México continúa su declinación, México podría empezar a importar crudo estadounidense en la década del 2020.

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