LUNES, 2 DE SEPTIEMBRE DE 2013
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“Si hay alguna conducta antieconómica, que despilfarra recursos, esa es la que da como resultado la pérdida de tiempo, el más escaso de los recursos, y el recurso de recursos.”


Una de las preguntas que muchos nos hacemos en torno a las marchas y plantones (vandalismo, para decirlo con una sola palabra) de la CNTE, es la referente al costo económico que tales manifestaciones traen consigo, es decir, a las pérdidas pecuniarias que tales caminatas y sitios ocasionan, pérdidas que, si no tienen ninguna justificación en ningún momento (mucho menos cuando son consecuencia de actos vandálicos), en estos tiempos en los que la actividad económica en nuestro país pasa por una etapa difícil (en el segundo trimestre de este año, comparado con el primero, la producción de bienes y servicios, y con ella la generación del ingreso, se contrajo 2.9 por ciento), son un atentado contra el bienestar de la gente, lo cual, en un país con el 46 por ciento de la población sobreviviendo en la pobreza, es algo inaceptable.

¿A cuánto ascienden las pérdidas pecuniarias por obra y gracia de las marchas y plantones de la CNTE? Cifras van, y cifras vienen, la cifra exacta tal vez no se conozca, ¡lo cual no quiere decir que no exista!, pero lo que no debemos pasar por alto es que el costo económico más grave de los desmanes de la CNTE no son las pérdidas pecuniarias, sino las pérdidas del recurso más escaso de todos, aquel sin el cual todos los otros recursos salen sobrando, siendo por ello el recurso de los recursos. Me refiero, obviamente, al tiempo.

El problema económico de fondo es la escasez, es decir, el hecho de que no todo alcanza para todos, y menos en las cantidades que cada uno quisiera, escasez que comienza con el más escaso de todos los recursos, el tiempo: veinticuatro horas al día, por una determinada cantidad de días en la vida de cada quien, tiempo al que hemos aprendido a sacarle mayor provecho, siendo capaces de hacer más con menos, tema éste que es el de la productividad, pero tiempo que, pese a los espectaculares avances en materia de productividad, sigue siendo, y seguirá siendo, escaso, sin olvidar que se trata, ¡esto es lo importante!, del recurso de los recursos, aquel sin el cual todos los otros, desde materias primas hasta talento humano, salen sobrando. Si no hay tiempo para aprovecharlos, ¿de qué sirven todo los otros recursos?

La reflexión anterior en torno al tiempo como, uno, el más escaso de los recursos y, dos, como el recuro de los recursos, viene a cuento porque eso, tiempo, es lo que las marchas y plantones de la CNTE, con la complacencia del gobierno, le han hecho perder a cientos de miles de personas, lo cual, bien vistas las cosas, es hacerles perder, por obra y gracia de la inmovilización, una parte de su vida, con todo lo que ello implica.

Si hay alguna conducta antieconómica, que despilfarra recursos, esa es la que da como resultado la pérdida de tiempo, el más escaso de los recursos, y el recurso de recursos. Ese es el principal resultado del vandalismo de la CNTE.

• Cultura económica • Impunidad

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