JUEVES, 12 DE SEPTIEMBRE DE 2013
Reforma fiscal ¿recaudatoria o estructural?

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El punto sobre la i
“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
Othmar K. Amagi


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“La actual iniciativa del ejecutivo de reforma fiscal, como las del siglo pasado, solo trasmite más recursos al sector público a costa de reducir la inversión, la educación y el empleo por el sector privado.”


La iniciativa de reforma fiscal presentada por el Ejecutivo no responde a una reforma estructural para incentivar la inversión, el empleo, el crecimiento y atraer más inversión directa foránea.

La iniciativa refleja presiones de las minorías de la izquierda organizada, que con protestas callejeras y amenazas de huelga general llevaron a que el Ejecutivo decidiera posponer una verdadera reforma estructural. El aumento planeado del ISR del 30 al 32%, implica menos recursos para invertir y crear empleos, aunque más dinero para un gasto público dizque social que no crea empleos productivos. Proponer un seguro de desempleo en un país donde lo que se necesita es empleo, responde a peticiones de grupos sindicalistas y la izquierda organizada, quien celebra como suya la iniciativa priista.

La iniciativa no solo traslada más recursos de las empresas privadas a un sector improductivo del gobierno, también encarece la educación privada, dizque para fortalecer la educación pública. La iniciativa empobrece a la clase media, que en los últimos años de la década pasada, por primera vez en la historia, fue mayor a los pobres.

El gobierno puede resolver un problema de flujo y tener más recursos a corto plazo para tapar los hoyos que en los dos sexenios pasados dejaron varios gobernadores, que se endeudaron irresponsablemente y desviaron recursos, y así evitar un aumento desmedido del déficit presupuestal, pero a costa de abandonar la reforma que necesita México.

La reforma correcta, como lo planteo en el libro Reformas estructurales, implica bajar tasas, generalizar el IVA, un impuesto de tasa única, como el IETU y desaparecer el ISR, sólo así tendremos un sistema fiscal competitivo internacionalmente.

En cuanto a los programas sociales para los más pobres, los únicos que funcionan aquí y en China son los que crean las condiciones para que en las zonas de mayor marginalidad se creen fuentes de trabajo. Todos los demás programas sociales son burocrático-electoreros que no combaten la pobreza estructuralmente. La actual iniciativa del ejecutivo de reforma fiscal, como las del siglo pasado, solo trasmite más recursos al sector público a costa de reducir la inversión, la educación y el empleo por el sector privado.

• Reforma fiscal

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