VIERNES, 13 DE SEPTIEMBRE DE 2013
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“Resulta comprensible la indecisión de Obama respecto a este conflicto pues no queda claro que el derrocamiento de Assad y la victoria de la insurgencia sea en beneficio de EU y sus aliados.”


Barack Obama ha mostrado de nuevo su indecisión respecto a qué hacer en Siria, cuando se dice que su gobierno ha usado armas químicas para atacar a la población en una guerra civil que lleva dos años de duración y que en realidad se ha tornado en un conflicto religioso entre dos facciones del Islam, Shi’tas y Sunnis.

Después de pintar una raya roja hace más de un año cuando advirtió al régimen del dictador Bashir al-Assad y a la insurgencia que se le opone y trata de derrocarlo, que “si empezamos a ver un montón de armas químicas que se andan moviendo o que están siendo utilizadas… ello cambiaría mi ecuación (para intervenir).

De acuerdo con reportes de organizaciones noticiosas confiables, el 21 de agosto último el régimen sirio usó sus armas químicas (posiblemente no por primera ocasión) y asesinó a 1,400 personas, incluyendo mujeres y niños. En ese momento quedaba claro que Assad había cruzado la raya roja trazada por el Presidente de EU.

Obama ordenó a la marina de guerra de su país a alistarse en las costas del Mediterráneo levantino para atacar con misiles a Siria. Aquí se intensifica la comedia de errores alrededor de este asunto. El Primer Ministro del Reino Unido lleva al Parlamento una propuesta para apoyar militarmente a EU que es rechazada.

En ese momento y a la mitad de su campaña de cabildeo para vender su proyecto de bombardeo a una ciudadanía renuente a apoyar la nueva aventura militar en una región donde la intervención bélica de EU no ha sido particularmente exitosa, como la acreditan Irak, Afganistán y Libia, Obama decide consultar al Congreso.

Esta comedia se torna hilarante cuando el errático secretario de Estado John Kerry afirma, en una conferencia de prensa en Londres, que la acción militar que preparaba EU en Siria sería “increíblemente pequeña” y que Assad podría impedir el bombardeo si entregara sus armas químicas a la comunidad internacional.

Ésta última afirmación es adoptada por el Presidente Vladimir Putin de Rusia, país que apoya a Assad como buen cliente para sus armamentos además de ofrecerle la única base naval con la que cuenta Rusia en el Mediterráneo, y lanza una iniciativa de paz sustentada en el deseo del gobierno sirio de entregar su arsenal químico.

Consciente que su propuesta de bombardeo iba a ser derrotada en la Cámara de Representantes dominada por sus enemigos políticos, y que las encuestas de opinión indican que 70% de la población se opone a un nuevos conflicto bélico, del tamaño que sea, Obama ordena posponer el voto para dar oportunidad a las negociaciones entre Rusia, EU y Siria sobre los términos de la rendición de las armas en cuestión.

Resulta comprensible la indecisión de Obama respecto a este conflicto pues no queda claro que el derrocamiento de Assad y la victoria de la insurgencia sea en beneficio de EU y sus aliados pues entre los alzados hay de todo, incluyendo fundamentalistas islámicos que serían un espléndido caldo de cultivo para nuevos terroristas.

Basta con ver el elenco de quienes intervienen en Siria para entender la complejidad del asunto: apoyando a Assad está por supuesto Rusia, que además de sus intereses particulares ya aludidos teme la desestabilización de la región; Irán es un entusiasta apoyador pues se trata de ayudar a sus correligionarios Shi’tas, al igual que los grupos terroristas Hezbola y la Fraternidad Musulmana recién depuesta en Egipto.        

Arabia Saudita, por el contrario, apoya a los rebeldes, en su mayoría Sunnis, al igual que Turquía, y a partir de anteayer, también EU cuando después de un largo retraso empezaron a llegar armas para los insurgentes. En Irak, dónde la mayoría es Shi’ta, está dividido el apoyo a los sirios dependiente de la facción religiosa.

En estas circunstancias se antoja que lo más sensato es dejar que la guerra civil y religiosa siga su curso sin la intervención de Estados Unidos, que muchos temen pudiera resultar en un ataque a Israel, nación que se ha mantenido al margen del conflicto –a pesar de haber bombardeado a Siria en tres ocasiones- pues su auténtico temor se concentra en la intención de un ataque nuclear proveniente de Irán.

• Terrorismo • Política internacional • Estados Unidos

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