LUNES, 23 DE SEPTIEMBRE DE 2013
La reforma tributaria "perfecta" (IV)

El PIB en todo 2019 se contrajo -0.1%. Dado que la política económica de este gobierno no cambiará, ¿cuál es su pronóstico para 2020?
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El punto sobre la i
“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
Carlos Rodríguez Braun


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“La propuesta a favor del Impuesto Único a las Compras, el IUC, ¡claro que es utópica!, pero no porque no se pueda llevar a la práctica, sino porque no se quiere llevar a la práctica.”


Hay quienes dicen que la propuesta a favor del Impuesto Único a las Compras, el IUC, que con una tasa del 15 por ciento podría recaudar, por lo menos, un 50 por ciento más de lo que recauda el engendro tributario que padecemos, es utópica, y lo es, ¡claro que sí!, pero no porque no se pueda llevar a la práctica, sino porque no se quiere llevar a la práctica, algo muy distinto y, desde la perspectiva del potencial recaudador del mismo, inexplicable.

Uno de los “argumentos” en contra de IUC es que con él los pobres pagarían lo mismo que los ricos, lo cual, a los socialistas – igualitaristas – redistribucionistas, les parece un pecado, porque para ellos lo correcto es, uno, que los ricos paguen y los pobres no y, dos, que lo que los ricos pagan se redistribuya a favor de los pobres. ¿Están en lo correcto? Veamos el siguiente ejemplo. Supongamos, dado que se trata de un impuesto a las compras, dos consumidores, A que compra $1,000 de mercancías, y B que compra $3,000, y consideremos una tasa impositiva del 10 por ciento, por lo que A pagará $100 de impuesto y B $300, con lo cual se logra la equidad: en términos porcentuales los dos pagan lo mismo, y la proporcionalidad perfecta: B gasta, peso sobre peso, tres veces más que A ($3,000 contra $1,000) y, peso sobre peso paga, de impuesto, tres veces más que A ($300 contra $100). ¿Qué se logra con el IUC? Equidad y proporcionalidad perfecta.

Sí, dirán los socialistas – igualitaristas – redistribucionistas, pero al final de cuentas los pobres pagan el impuesto, con lo cual disminuye su posibilidad de comprar más bienes y servicios, de consumir más satisfactores, y de elevar su nivel de bienestar. De acuerdo, ¿pero qué pasa si el gobierno le cobra los $100 pesos a A, los $300 a B, y redistribuye estos $300 a favor de a A? El Gobierno le quita $100 y le da $300. ¿Le convino o no le convino a A? Sí, termina recibiendo $200.

Sí, dirán los socialistas – igualitaristas – redistribucionistas, pero entonces ¿para qué cobrarle IUC a los pobres? Que no se le cobre el IUC a A, que solamente se le cobre a B, y que lo cobrado a B se redistribuya a favor de A, con lo cual A recibirá no sólo $200 sino $300. Suena bien, pero es una tontería. Me explico. Supongamos que se fija como límite mínimo para empezar cobrar el IUC compras mayores a $1,000, y pongámonos en los zapatos de B, que compra mercancías por $3,000. ¿Usted qué haría? ¡Claro! En vez de realizar una compra por $3,000, por la cual usted tendría que pagar $300 de impuesto, usted realizaría tres compras por $1,000 cada una, y dejaría de pagar el IUC.

Ya se ve porqué lo correcto es el sistema tributario PBP, impuestos Pocos, Bajos y Parejos y no los sistemas MAD, impuestos Muchos, Altos y Disparejos, tal y como lo es nuestro engendro tributario.

Continuará.

• Reforma fiscal

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