Pesos y contrapesos
Oct 16, 2013
Arturo Damm

36 centavos, ¿serán suficientes? (II)

Este asunto del impuesto a la compra de refrescos es una de las muchas manifestaciones del gobierno ángel de la guarda y del gobierno hada madrina.

¿Cuánto puede reducir el consumo de refrescos un impuesto de un peso por litro? Depende de la respuesta de los consumidores al aumento en el precio que ese impuesto traería consigo, pero lo que sí queda claro es que dicho impuesto podría reducir el consumo de refrescos, ¡pero no eliminarlo!, momento de preguntar por qué Presidencia se conforma con proponer un impuesto que, en el mejor de los casos, reduciría el consumo de refrescos, y no uno que lo eliminaría, como sería el caso de un gravamen de mil pesos por litro. ¿Por qué no? Porque acabarían con la industria refresquera y todos los empleos, directos e indirectos, que en la misma y por la misma se generan, desaparición por la cual, ¡de forma por demás entendible!, no quieren ser culpables. ¿O sí?

Antes de continuar debemos tener claro que este asunto del impuesto a la compra de refrescos es una de las muchas manifestaciones del gobierno ángel de la guarda, que pretende preservarnos de todos los males, hasta de los que podemos hacernos a nosotros mismos (por ejemplo: beber refrescos en exceso), y del gobierno hada madrina, que intenta concedernos todos los bienes, incluidos los tratamientos médicos para la cura de las enfermedades que nos buscamos (por ejemplo: sobrepeso por haber bebido refrescos en exceso), gobiernos ángel de la guarda y hada madrina que, para todo efecto práctico, y más allá del discurso oficial, no reconocen ni la libertad individual (yo, gobierno, limitaré tu consumo de refrescos), ni la responsabilidad personal (yo, gobierno, pagaré por tu tratamiento médico), gobiernos ángel de la guarda y hada madrina que hacen más de lo que un gobierno, que no pretenda más que eso: ser gobierno, debe hacer.

Volviendo a los números. Se estima que el consumo de refrescos en el país es de 163 litros, per cápita, por año, lo cual, para el 2014, dará un total de 19 mil 054 millones 350 mil litros de refrescos comprados y consumidos, y, suponiendo la aceptación del nuevo impuesto de peso por litro, una recaudación equivalente, ¡19 mil 054 millones 350 mil pesos!, lo cual muestra, ¡aunque no sea la intención!, el poder recaudador de dicho impuesto, cantidad que este año equivale al 36 por ciento de lo que se pretende recaudar con los impuestos especiales sobre producción y servicios que ya se cobran.

Con los impuestos especiales, se dice, el gobierno no pretende recaudar más, sino evitar algún mal (por ejemplo: la gordura), tal y como es el caso del impuesto con el cual se pretende gravar la compra de refrescos, a razón de peso por litro, todo ello con la intención, ¡no de recaudar más!, sino de desincentivar el consumo de refrescos, momento de preguntar si con un aumento en su precio de 36 centavos[1] realmente se logrará tal objetivo. Lo que sí es seguro es que con ese impuesto se podrían recaudar casi 20 mil millones de pesos, pero esa, ¡esa!, no es la intención.


[1] En la presentación de 355 mililitros.


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El problema, para los dictadores, es que no pueden eliminar la libertad del ser humano. Sólo pueden prohibir su ejercicio, prohibición a la que se opone, precisamente, la libertad.

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