Pesos y contrapesos
Nov 6, 2013
Arturo Damm

¿Y en 2015?

¿Alguien sabe qué impuestos, y a qué tasas, pagaremos a partir del 1 de enero del 2015?

En estos momentos, consecuencia de lo propuesto por el Ejecutivo Federal, y de lo dispuesto por el Legislativo, ya sabemos qué impuestos, y a qué tasas, pagaremos a partir del 1 de enero del 2014 y, de no suceder nada extraordinario en el camino, hasta el 31 de diciembre del año entrante. ¿Pero alguien sabe qué impuesto, y a qué tasas, pagaremos a partir del 1 de enero del 2015? No, y ello por una razón muy sencilla que, bien vistas las cosas, es sinrazón, y lo es en el sentido literal del término: acción hecha contra justicia y fuera de lo razonable o debido. Me refiero a la posibilidad (¿qué tan probable?) de que el año entrante, dado el engendro tributario que padecemos (injusto para los contribuyentes –pagan de más– e ineficaz para los recaudadores –recaudan de menos–), el Ejecutivo Federal presente una miscelánea fiscal, que no es otra cosa más que una propuesta de cambios en materia de impuestos, cambios que pueden ser a favor del contribuyente, sobre todo si nos alejamos del sistema tributario MAD (Muchos impuestos, Altos impuestos, impuestos Disparejos) y avanzamos hacia el sistema PBP (impuestos Pocos, Bajos y Parejos), pero que también pueden serlo en contra del contribuyente, sobre todo si se consolida el sistema MAD dándole la espalda al PBP. En términos generales, las misceláneas fiscales, ¿son a favor o en contra de los contribuyentes?

El hecho es que en México los contribuyentes nunca sabemos, a un plazo mayor de doce meses, qué impuestos, y a qué tasas, vamos a pagar, porque todos los años existe la posibilidad de cambios en materia tributaria, independientemente del nombre con el que se bauticen dichos cambios: reforma, miscelánea, etc., lo cual genera inseguridad, misma que es contraria a la competitividad del país, de la cual depende cuánto se invierte directamente en el mismo, de lo cual a su vez depende qué tanto progreso económico se logra, inseguridad que es de las más graves: jurídica.

Lo vemos, ¡y padecemos!, año tras año: basta y sobra que el Ejecutivo Federal proponga cobrar más impuestos, con el fin de financiar cualquier ocurrencia de gasto que le haya venido a la cabeza, y que los legisladores lo aprueben, para que a los contribuyentes se nos obligue a entregar una mayor parte del producto de nuestro trabajo, lo cual quiere decir que el derecho de propiedad privada, en México, no está, ni plenamente reconocido, ni puntualmente definido, ni jurídicamente garantizado, y no lo está por la total y absoluta discrecionalidad con la que el gobierno (poderes Ejecutivo y Legislativo), decide qué impuestos cobrar, a qué tasas cobrarlos, y a quién cobrárselos. ¿Qué tenemos? Inseguridad jurídica, consecuencia de esa sinrazón que mencioné en el primer párrafo de este artículo, sinrazón que es la acción hecha contra justicia, tal y como contra justicia se determina en México el cobro de impuestos. Vuelvo a la pregunta: ¿alguien sabe qué impuestos, y a qué tasas, pagaremos a partir del 1 de enero del 2015?



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