MIÉRCOLES, 11 DE DICIEMBRE DE 2013
Reforma: lo que no es, lo que sí es

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“Queda claro que la reforma energética, en lo referente al petróleo, no supondrá la privatización, ni del petróleo, ni de Pemex, ni tampoco el otorgamiento de concesiones a empresas privadas, ni nacionales, ni extranjeras. Entonces, ¿qué supondrá?”


Queda claro que la reforma energética, en lo que al petróleo respecta, no supondrá la privatización, ni del petróleo (permitir que todo aquel, nacional o extranjero, que encuentre petróleo en territorio y/o aguas nacionales pueda apropiárselo y explotarlo en beneficio propio, lo cual solamente se logra –esto no hay que pasarlo por alto– si el productor, oferente o vendedor lo explota en beneficio del consumidor, demandante o comprador), ni de Pemex (vender la paraestatal a empresarios privados, nacionales o extranjeros, con el fin de que exploten el petróleo en beneficio propio, para lo cual, ¡va de nuevo!, lo deben explotar en beneficio de alguien más), ni tampoco el otorgamiento de concesiones a empresas privadas, ni nacionales (que hoy no existen, pero que podrían llegar a existir), ni extranjeras (que hoy sí existen, pero no pueden operar en México), concesiones que suponen que el gobierno da permiso para que, de manera exclusiva, bajo ciertas condiciones, y por un determinado lapso de tiempo, empresas privadas exploten el petróleo en beneficio propio, para lo cual deben explotarlo –¡no lo olvidemos! – en beneficio de los consumidores.

Queda claro que la reforma energética, en lo referente al petróleo, no supondrá la privatización, ni del petróleo, ni de Pemex, ni tampoco el otorgamiento de concesiones a empresas privadas, ni nacionales, ni extranjeras. Entonces, ¿qué supondrá? En primer lugar, y considero que esto, sin ser lo único, sí es lo esencial, el permitir que empresas petroleras privadas extranjeras (nacionales no las hay), por cuenta del gobierno mexicano, exploren para ver si hay petróleo y, de haberlo, lo extraigan, todo ello a cambio de un pago, que podrá ser en efectivo (dinero) o en especie (petróleo), pago que se realizará si, y sólo si, se tiene éxito en la empresa, todo lo cual se justifica, sobre todo desde la óptica de la mitología petrolera nacional (cuyo punto central es que el petróleo debe explotarse para beneficio de los mexicanos como tales, es decir, como mexicanos, no necesariamente como mexicanos consumidores de petróleo y sus derivados, ¡algo muy distinto!), si una vez pagados tales servicios a las empresas privadas la renta petrolera, que es la diferencia entre el ingreso generado por la venta del producto y el costo de producción del mismo, resulta mayor en comparación con la que se obtenía antes de la participación de las empresas privadas, ya que es esa renta la que se usa para beneficio de los mexicanos (independientemente de cómo se entienda el concepto para beneficio de los mexicanos).

Queda claro que la reforma energética, en materia de petróleo, no supondrá la privatización, ni del petróleo, ni de Pemex, ni tampoco el otorgamiento de concesiones a empresas privadas, sino solamente la posibilidad de que empresas privadas, por cuenta del gobierno, exploren para ver si hay petróleo y, de haberlo, lo extraigan, todo ello a cambio de un pago. La pregunta central es si así, con este esquema, que apunta en la dirección correcta, se logrará aumentar la renta petrolera. ¿Alguien sabe la respuesta?

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