VIERNES, 18 DE ABRIL DE 2014
Apología del mercado (III)

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“El mercado es un juego de suma positiva: ambas partes ganan porque, gracias al intercambio, ambas partes elevan su bienestar. Todo ello, ¿tiene algo de malo, como lo señalan quienes critican al mercado?”


El mercado es la relación de intercambio entre oferentes y demandantes, en la cual ambas partes participan voluntariamente, y de la cual ambas partes ganan: cada una valora más lo que recibe que lo da a cambio, por lo que el resultado es el bien común: bien, porque hay un beneficio; común, porque el beneficio es para ambas partes. El mercado es un juego de suma positiva: ambas partes ganan porque, gracias al intercambio, ambas partes elevan su bienestar. Todo ello, ¿tiene algo de malo, como lo señalan quienes critican al mercado? Vamos por partes.

Uno: el mercado es la relación de intercambio entre oferentes y demandantes, en la cual ambas partes participan voluntariamente. Si participan voluntariamente, ¿qué hay de criticable? Dos: el mercado es la relación de intercambio entre oferentes y demandantes, en la cual ambas partes participan voluntariamente, y de la cual ambas partes salen ganando. Si ambas partes salen ganando, ¿hay algo que criticar? ¿Qué tiene de malo una acción, que se realiza voluntariamente, y cuyo resultado es un mayor bienestar para todas las partes involucradas, ese bien común ya señalado? Quienes critican al mercado, es más: quienes lo condenan como algo malo, ¿realmente saben lo que hacen? Insisto: si el mercado es la relación de intercambio entre oferentes y demandantes, en la cual ambas partes participan voluntariamente, y de la cual ambas partes ganan, ¿tiene algo de malo?

Lo malo que puede tener el mercado es, uno, que no se dé la liebre prometida (que alguna de las partes no cumpla con su parte del contrato de compra - venta) o, dos, que se dé gato por libre (lo cual supone, nuevamente, aunque de manera distinta, que alguna de las partes no cumpla con su parte del contrato de compra – venta), siendo en tales casos en los que el gobierno debe intervenir, con el fin de hacer valer los contratos, parte esencial del Estado de Derecho, entendido como el gobierno de las leyes justas, siendo justas las leyes que reconocen plenamente, definen puntualmente y garantizan jurídicamente los derechos de las personas, siendo que en este caso se trata de derechos contractuales.

La tarea del gobierno con relación al mercado es la de hacer valer los contratos, no la de intervenir en los términos en los que los contratos son acordados entre vendedores y compradores.

Quienes critican al mercado, por considerarlo un mal necesario, proponen que el gobierno intervenga en los términos en los que los contratos son acordados entre vendedores y compradores, por ejemplo: imponiendo precios máximos (a favor de los compradores) o mínimos (a favor de los vendedores). Quienes critican al mercado, por considerarlo un mal innecesario, proponen que el mismo sea sustituido por la distribución gubernamental de los bienes y servicios, de tal manera que a cada quien se le dé según sus necesidades, al margen del poder adquisitivo de cada cual, y por lo tanto del poder de producción de cada quien, lo cual, por más bien que parezca, es un enorme despropósito.

Continuará.

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