LUNES, 5 DE MAYO DE 2014
La exigencia (y lo que supone)

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“Quienes exigieron más y mejores empleos, exigencia dirigida sobre todo a los gobiernos, ¿estuvieron conscientes de lo que su exigencia supone en términos de inversión directa y productividad laboral, y por ello de competitividad de sus países?”


El primero de mayo, día internacional del trabajo, en varios países hubo manifestaciones, sobre todo de desempleados, que exigían más y mejores empleos, exigencia que bien puede ser la de todo mexicano desempleado. “Exigimos más (para más gente) y mejores (más productivos) empleos”, fue la esencia de la consigna que se escuchó el jueves pasado, y que es ocasión para la siguiente reflexión.

¿Qué se requiere para que, en primer lugar, se creen más empleos? Que se invierta más, inversión que deberá ser directa, que es la que abre (o hace crecer) empresas, produce bienes y servicios, crea empleos, y genera ingresos para quienes aportan factores de la producción a la producción de esos bienes y servicios. Inversión directa es todo gasto destinado a producir más (dimensión cuantitativa) y mejor (dimensión cualitativa), y su aumento es condición necesaria para la creación de más empleos.

¿Qué se requiere para que se invierta más? Que se eleve la competitividad del país, para hacerlo más seguro y confiable para los capitalistas, más atractivo e interesante para los inversionistas, para lo cual se requiere un marco institucional (reglas del juego) que reconozca plenamente, defina puntualmente y garantice jurídicamente la libertad individual (sobre todo para trabajar, emprender, invertir, producir, distribuir, comercializar e intercambiar) y la propiedad privada (sobre todo sobre los medios de producción), con todo lo que ello supone, que no es poco, ni poco importante.

¿Qué se necesita para que, en segundo término, se creen mejores empleos, es decir, mejor pagados? Para empezar que se eleve la productividad del trabajador, que su capacidad para hacer más con menos, lo cual requiere, uno, de inversión en capital humano, definido como el conjunto de conocimientos y habilidades, actitudes y carácter, que permiten desarrollar trabajos más productivos, y, complemento del capital humano, inversión en capital físico: instalaciones, maquinaria y equipo.

¿Basta con un aumento en la productividad del trabajador para que se eleve el salario? No, ya que entre lo primero y lo segundo está la decisión del patrón de aumentar la remuneración, misma que, si hubo incremento en la productividad, debe darse por justicia, incremento en la productividad del trabajador que no siempre podrá identificase puntualmente, ni cuantificarse con exactitud.

Pese a los problemas para identificar y cuantificar el aumento en la productividad del trabajador, es un hecho que el patrón no podrá pagar, mucho menos de manera sostenida, una remuneración superior a la productividad del trabajador. Sin mayor productividad no hay, ni mayor remuneración, ni mejores empleos.

Quienes exigieron más y mejores empleos, exigencia dirigida sobre todo a los gobiernos, ¿estuvieron conscientes de lo que su exigencia supone en términos de inversión directa y productividad laboral, y por ello de competitividad de sus países?

• Empleo • Productividad / Competitividad

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