Pesos y contrapesos
May 7, 2014
Arturo Damm

Piketty: Desigualdad y pobreza (I)

¿Cuál es el verdadero problema? ¿La desigualdad? ¿La pobreza? Si de usted dependiera corregir una de las dos, ¿cuál elegiría?

El economista francés Thomas Piketty ha publicado un nuevo libro, El Capital en el siglo XXI, en el cual aborda uno de los temas preferidos de los socialistas: la desigualdad, sobre todo la de ingresos, en la cual ven un mal, y la causa de muchos otros males, entre ellos el más grave de todos: la pobreza. El libro ha generado polémica, sobre todo en los Estados Unidos, y parte de la polémica tiene que ver con el hecho de identificar (¿por prejuicio, ignorancia, mala fe?) a la desigualdad, y no a la pobreza, como el principal problema a resolver, en la creencia de que si se resuelve el primer problema (desigualdad) por añadidura se resolverá el segundo (pobreza), creencia que parte del supuesto de que la desigualdad es la causa de la pobreza, o de que pobreza y desigualdad son los mismo. ¡Vaya confusión!

La desigualdad de ingresos tiene su causa en la desigualdad en las capacidades productoras (capacidad para hacer) y productivas (capacidad para hacer más con menos) de las personas, desigualdad de capacidades que, hasta cierto punto, es natural (hay personas que, de manera natural, son más productoras y productivas que otras), a la vez que, hasta cierto punto, se puede, gracias a la educación y la capacitación (formación de capital humano: conocimientos, habilidades y actitudes para realizar trabajos más productivos) y al poder disponer de mejores medios de producción (creación de capital físico: instalaciones, maquinaria, equipo, etc.), se puede reducir, pero nunca eliminar.

La pobreza tiene su causa en la incapacidad de los pobres para, por medio de un trabajo productor y productivo, generar ingresos suficientes para, por lo menos, satisfacer correctamente las necesidades básicas, que son aquellas que, de quedar insatisfechas, atentan contra la salud y la vida del ser humano, necesidades básicas entre las cuales hay que contar al ahorro, que es la llave del progreso económico.

Una cosa es la desigualdad en las capacidades productoras y productivas de las personas, cuyo efecto es la desigualdad de ingresos, y otra –ojo: ¡otra! – la incapacidad de los pobres para, a través de un trabajo productor y productivo, generar ingresos suficientes, cuyo resultado es la pobreza. Hay que distinguir.

¿Cuál es el verdadero problema? ¿La desigualdad? ¿La pobreza? Si de usted dependiera corregir una de las dos, ¿cuál elegiría? Si elige corregir la desigualdad, entonces tiene que quitarle al que le sobra para darle al que le falta (redistribuir riqueza). Si elige corregir la pobreza entonces tiene que aumentar las capacidades productoras y productivas de los pobres (crear riqueza). El problema de la pobreza, ¿se resuelva redistribuyendo riqueza o creándola? Creándola. El reto, ¡que no es pequeño!, es que quienes tienen que crearla son los pobres.

Continuará.



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