Pesos y contrapesos
Jun 13, 2014
Arturo Damm

Reformas, ¿qué se espera? (II)

Las reformas estructurales, ¿apuntarán en la dirección correcta?

En el Pacto por México se contemplan una serie de acuerdos, entre los que destacan aquellos a favor del crecimiento económico, el empleo y la competitividad, siendo la meta, con relación al acuerdo a favor del crecimiento económico, que se mide por el aumento en la producción de bienes y servicios, el Producto Interno Bruto, el PIB, alcanzar uno del 5 por ciento, lo cual supone, tomando en cuenta que entre 2001 y 2013 el crecimiento promedio anual del PIB fue del 2.10 por ciento, un incremento, ¡sostenido!, en la tasa de crecimiento del PIB, del 138.1 por ciento. ¿Es posible? Sí, si se hace todo lo que se tiene que hacer para lograrlo, lo cual supone, entre otras muchas cosas, deshacernos del engendro tributario que padecemos y sustituirlo por el impuesto único (ni uno más), universal (sin excepciones), homogéneo (la misma tasa en todos los casos), no expoliatorio (no cobrado con fines redistributivos), al consumo final (no a las inversiones, no al ingreso, no al patrimonio), algo que, ¡obviamente¡, y para vergüenza de quienes deben decidir al respecto, no va a suceder ni remotamente.

¿Es posible que el crecimiento del PIB pase de una tasa promedio (2001 – 2013) del 2.10 por ciento a otra, sostenida, y por lo tanto también promedio, de por lo menos 5.00 puntos porcentuales? Sí, si es posible, ¿pero es creíble? Una buena respuesta a esta última pregunta la encontramos en los resultados de la encuesta que, mes tras mes, levanta el Banco de México entre varios grupos de análisis y asesoría económica del sector privado, tanto nacional como extranjero, encuesta que contempla, entre sus preguntas, varias relacionadas con el comportamiento futuro del PIB, siendo una de ellas la siguiente: ¿cuál es el crecimiento esperado del PIB para los próximos diez años? Analicemos las repuestas.

En la encuesta correspondiente a enero de 2013 (primera en la cual se hizo esta pregunta), al inicio del gobierno de Peña Nieto, y antes de las reformas estructurales, la respuesta fue: 4.01 por ciento. Un año después, en la encuesta de enero de 2014, después de las reformas estructurales (aunque en algunos casos todavía sin las leyes secundarias en la materia), la respuesta fue: 3.95 por ciento. ¿Cuál fue la respuesta en la última encuesta publicada, la correspondiente a mayo pasado? 3.90 por ciento.

¿Qué efecto tuvieron, en las expectativas de crecimiento de los economistas encuestados por Banxico, las reformas estructurales: la laboral, la de competencia, la financiera, la de telecomunicaciones, la  energética, la fiscal? Antes y después de las mentadas reformas la expectativa de crecimiento del PIB resultó, prácticamente, la misma. De hecho disminuyó, de 4.01 a 3.90 por ciento. Las reformas estructurales, ¿apuntarán en la dirección correcta?



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