VIERNES, 18 DE JULIO DE 2014
Los partidos y los impuestos (III)

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El punto sobre la i
“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
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“¿Son los partidos políticos entidades de interés público?”


¿Qué es lo que, en México, y desde el punto de vista jurídico, justifica el subsidio gubernamental a los partidos políticos, subsidio que no es otra cosa más que redistribución: el gobierno le quita a A lo que es de A (porque lo obtuvo generando ingreso participando en la producción de riqueza, de bienes y servicios) para darle a B lo que no es de B (porque lo obtuvo, no generando ingreso participando en la producción de riqueza, sino por medio de la redistribución del ingreso que generó alguien más)? Respuesta: el artículo 41 constitucional, en el cual leemos, para empezar, que “los partidos políticos son entidades de interés público”, que “la ley señalará las reglas a que se sujetará el financiamiento de los partidos políticos y sus campañas electorales, debiendo garantizar que los recursos públicos prevalezcan sobre los de origen privado”, y que el “financiamiento público para los partidos políticos que mantengan su registro después de cada elección, se compondrá de las ministraciones destinadas al sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes y las tendientes a la obtención del voto durante los procesos electorales…”

Lo primero, ¡de lo mucho!, que hay que criticar de lo dicho en el artículo 41 de la Constitución, es la definición de los partidos políticos como “entidades de interés público”, sobre todo si por público entendemos aquello que, si no a todos los integrantes de una sociedad, por lo menos sí a la mayoría de ellos, verdaderamente les interesa. ¿Realmente son los partidos políticos entidades de interés público? Dos preguntas para intentar una respuesta. Primera: ¿qué beneficios le reporta los partidos políticos al ciudadano común y corriente, que es mucho más homo economicus que zoon politokon? Segunda: ¿cuántos ciudadanos, de esos que son más homo economicus que zoon politokon, están dispuestos a subsidiar voluntariamente, y de manera habitual, a esas entidades, supuestamente de interés público, que son los partidos políticos?

Si la respuesta a la primera pregunta es pocos o ningunos, y a la segunda ningunos o pocos, y muy probablemente (¿o no?) esas sean las respuestas, ¿son los partidos políticos, primero por su propia naturaleza, y segundo por sus aportaciones al bienestar de los ciudadanos, entidades de interés público, es decir, del interés, si no de todos, sí de la mayoría?

Pero claro, ¿quiénes definieron a los partidos políticos como entidades de interés público y por ello como objetos de subsidio gubernamental? Los legisladores, es decir, miembros de algún partido político, lo cual nos lleva a esta pregunta: ¿hasta qué punto toda esta legislación no está hecha con la intención de defender los intereses, de entrada pecuniarios, de los partidos políticos, a sabiendas de que allí estamos los contribuyentes obligados a pagar? ¿Partidocracia? Sí.

• Partidocracia

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