Pesos y contrapesos
Ago 20, 2014
Arturo Damm

Reformas, ¿ahora sí? (IV)

La pregunta central en torno a las seis reformas estructurales relacionadas con la economía es si ahora sí, consecuencia de ellas, se logrará, de manera sostenida, un mayor crecimiento del Producto Interno Bruto.

La pregunta central en torno a las seis reformas estructurales relacionadas con la economía (energética, telecomunicaciones, de competencia, financiera, laboral y fiscal) es si ahora sí, consecuencia de ellas, se logrará, de manera sostenida, un mayor crecimiento del Producto Interno Bruto, el PIB, que es la producción de bienes y servicios, y con ella del ingreso, PIB que, según lo establecido en el Pacto por México, debe crecer, por lo menos, al 5 por ciento anual, lo cual supone multiplicar por 2.4 la tasa de crecimiento promedio anual del PIB del 2001 al 2013. Ese es el reto.

En la década de los noventa, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, se llevaron a cabo significativas reformas estructurales, de las cuales menciono las dos más importantes: la autonomía del Banco de México y el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y el Canadá, reformas, tal vez, más trascedentes que las dos reformas actuales más importantes: la energética y la de telecomunicaciones. ¿Cuál fue, en materia de crecimiento de la actividad económica, el resultado de aquellas reformas estructurales? El crecimiento promedio anual del PIB de 1984 a 1993 (la década anterior a la autonomía del Banco de México y a la entrada en vigor del TLC) fue del 2.7 por ciento. En 1994, año de la entrada en vigor del TLC y de la autonomía del Banco de México, el PIB creció 4.7 por ciento. El crecimiento promedio anual del PIB de 1995 a 2004 (la década posterior a la autonomía del Banco de México y a la entrada en vigor del TLC) fue del 2.5 por ciento.

La meta inmediata, en materia de crecimiento, después del “atorón” del 2013, es volver a crecer a las tasas que crecimos en 2011 y 2012: 3.9 por ciento en ambos años, por arriba del promedio del 2.2 por ciento. En 2013, año del “atorón”, la economía mexicana creció 1.1 por ciento y, según la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, correspondiente a julio pasado, este año el crecimiento del PIB será del 2.6 por ciento y del 3.9 en el 2015, lo cual, de cumplirse tal pronóstico (cosa poco probable), será hasta el año entrante que recuperemos la tasa de crecimiento que habíamos alcanzado antes del “atorón”: 3.9 por ciento.  Supongamos que así sea, y a partir del 2016 ¿qué?

Una de las preguntas que hace el Banco de México en su encuesta mensual es: ¿Cuál es el crecimiento promedio esperado del PIB para los próximos diez años (del 2014 al 2024)? Respuesta (promedio): 4.0 por ciento, prácticamente el mismo que tuvimos en 2011 y 2012 –3.9 por ciento–, ¡antes de las reformas!

Continuará.



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