Pesos y contrapesos
Sep 22, 2014
Arturo Damm

Déficit, ¿igual a mayor crecimiento? (III)

No faltará (¡y no han faltado!) quien opine que para que el déficit presupuestario motive un mayor crecimiento económico, hay que quitarle la autonomía al Banco de México.

Expliqué, en la dos primeras entregas de esta serie, que la primera condición que se tiene que cumplir para que el déficit gubernamental motive un mayor crecimiento de la actividad económica, es decir, de la producción de bienes y servicios, es que ese déficit se financie, no con más impuestos, no con más deuda, sino con producción de dinero, de tal manera que el gobierno gaste más sin que nadie más (contribuyentes y/o acreedores) gaste menos, lo cual, autonomía del Banco de México de por medio, resulta imposible. No faltará (¡y no han faltado!) quien opine que entonces, para que el déficit presupuestario motive un mayor crecimiento económico, hay que quitarle la autonomía al Banco de México para que el Gobierno Federal pueda obligarlo a producir dinero y dárselo para aumentar su gasto (que por estar financiado con emisión primaria de dinero sería deficitario por definición), sin que disminuya el de nadie más. Desde este punto de vista, ¿cuál es el problema? La autonomía del Banco de México.

Para no caer en la trampa de los keynesianos espurios (dícese de quienes creen que un mayor déficit presupuestario motiva, en cualquier circunstancia, un mayor crecimiento económico), hay que recordar que el poder financiar ese déficit presupuestario con producción de dinero es una de las dos condiciones para que el mismo motive un mayor crecimiento de la economía, siendo la otra que haya suficiente capacidad ociosa, en buena parte de las actividades productoras, para que al aumento en la demanda por bienes y servicios le siga, “con facilidad”, el aumento en la producción de dichos satisfactores, es decir, el crecimiento económico, que se mide por el comportamiento en la producción de esos bienes y servicios.

Si el gobierno gasta más, y financia ese mayor gasto con producción de dinero, entonces habrá, sin duda alguna, un aumento en la demanda por bienes y servicios. Ante esa mayor demanda los empresarios, de quienes depende la producción de esos bienes y servicios, podrán, o aumentar la producción, lo cual dependerá de que tengan capacidad productora ociosa para hacerlo o, si no la tienen, decidirán aumentar los precios, resultado inevitable de haber producido dinero, no como consecuencia de haber aumentado previamente la producción de bienes y servicios, sino con la intención de incrementarla posteriormente. Llegados a este punto no hay que olvidar que, DADA LA AUTONOMIA DEL BANCO DE MEXICO, resulta imposible financiar el déficit presupuestario con emisión primaria de dinero, por lo que resulta imposible que el mismo motive un mayor crecimiento de la economía. Pese a ello, el secretario de Hacienda, y con él todos los keynesianos espurios, opina lo contrario, y allí estará, en 2015, el déficit presupuestario. Todo ello es un error.



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