LUNES, 6 DE OCTUBRE DE 2014
El gobierno y la competitividad (I)

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El punto sobre la i
“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“Lo que motivó la iniciativa presidencial es el lamentable estado en el que se encuentran la productividad y la competitividad en el país.”


El Presidente mandó a la Cámara de Diputados una iniciativa con la que se expide la Ley para Impulsar el Crecimiento Sostenido de la Productividad y la Competitividad de la Economía, muestra, entre otras cosas, de que nuestros gobernantes, comenzando por Peña Nieto, creen que los problemas se pueden arreglar, no por arte de magia, sino por arte de leyes, redactándolas y promulgándolas. ¡Como si fuera tan fácil!

Lo que motivó la iniciativa presidencial es el lamentable estado en el que se encuentran la productividad y la competitividad en el país, debiendo comenzar por definirlas. La productividad consiste en la capacidad para hacer más con menos, es decir, para reducir los costos de producción. La competitividad se define como la capacidad para hacerlo mejor que los demás, competitividad que puede ser, la del país, o la de las empresas que operan en el país. La competitividad del país se define como la capacidad para atraer, retener y multiplicar inversiones directas, y la competitividad de las empresas como la capacidad para hacer lo que se hace, en términos de precio, calidad y servicio, mejor que los demás.

En estos artículos centraré la atención en la competitividad (el tema de la productividad lo dejo para otra ocasión), y en lo que el gobierno puede hacer para detonar (y no exageró al usar este verbo) la competitividad, tanto del país, como de las empresas que operan en el país, aclarando que algo ha hecho al respecto (allí están las reformas estructurales), y señalando que mucho más le falta por hacer (allí está, botón de muestra, la reforma fiscal pendiente).

Inversiones directas son las que apuntalan o abren empresas, producen bienes y servicios, crean empleos, y les permiten, a quienes obtienen esos puestos de trabajo, generar ingresos. La competitividad del país consiste en atraer (que los capitalistas decidan invertir en México), retener (que los capitales ya invertidos en México se queden invertidos en México) y multiplicar (que las utilidades generadas por los capitales invertidos en México se reinviertan en México), ese tipo de inversiones, las directas, de las cuales depende, de entrada, el crecimiento de la economía, medido por el comportamiento de la producción de bienes y servicios, el Producto Interno Bruto, PIB.

De la competitividad del país depende cuánto se invierte en el país, y de la competitividad de las empresas depende cómo se invierte en el país. ¿Cuánto debe invertirse en el país? Lo más posible. ¿Cómo tiene que invertirse en México? De tal manera que los bienes y servicios, productos de esas inversiones, se ofrezcan al consumidor con la trilogía de la competitividad: a menores precios, con mayor calidad y con mejor servicio. En ambos frentes –cuánto y cómo– hay pendientes.

Continuará.

• Reforma fiscal • Competencia • Problemas económicos de México • Productividad / Competitividad

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