MARTES, 21 DE OCTUBRE DE 2014
Una solución factible para el IPN

A un año del comienzo del gobierno de López Obrador, usted cree que hemos mejorado en...
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Movimiento Libertario de México







“Los alumnos, hoy en paro, son los más indicados para promover, exigir y aplicar estas propuestas. Aplicar estas reformas dejarían la idea de que bien valió la pena haberse detenido un rato en el camino.”


Aunque duela reconocerlo, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) nació muerto, pero es posible darle vida pues hace falta una buena institución que forme excelentes ingenieros para el desarrollo de México.

Nació muerto porque surgió como un ente burocrático del Estado protegido de la competencia y del mercado. Aprendió a vivir de subsidios sin preocuparse por actualizarse, innovar o satisfacer al cliente. El gobierno nombra a sus autoridades que generalmente son políticos cómodos o incómodos del Estado, pero que obedecen ciegamente a las políticas que decide el gobierno en turno.

Ciertamente, el IPN ha crecido, muchas instalaciones, carreras, alumnos y maestros. Pero ha sido un crecimiento artificialmente financiado por el gobierno. Surgen carreras por capricho de grupos influyentes o de gobernantes que quieren dar una buena imagen a sus posibles electores. También ha tenido directivos con grandes y sinceros anhelos de hacer del IPN una gran institución al servicio del pueblo pero rápidamente se les cortan las alas si no son congruentes con los altos intereses políticos.

Los alumnos se convierten en víctimas de una institución que los utiliza como carnada para recibir cada vez más subsidios. Pocos son los que llegan a graduarse y se les moldea para ser simples empleados toda la vida, perdiéndose así a jóvenes talentosos que bien podrían ser generadores de riqueza, tomadores de riesgos, hombres de negocios que generan trabajo, servicios y bienes en favor de la población y el desarrollo de México.

El IPN no puede seguir así, un elefante blanco, obeso, burocrático, narcotizado por los subsidios y sin capacidad de responder a las necesidades de la nación. El IPN necesita una profunda reforma.

Por tal motivo el Movimiento Libertario de México propone:

  1. Aplicar el sistema del voucher. Es una reforma al sistema de financiamiento y consiste en que el gobierno no le proporcione subsidios directos a la institución, sino al estudiante. Se requiere entender que los subsidios directos pervierten a la escuela. En su lugar, se propone que los subsidios se dirijan al alumno, es decir, al que realmente se quiere beneficiar. El gobierno le daría un voucher, cheque o bono mensualmente al educando para que el alumno pague, con su propia mano, en la escuela de su preferencia. Dividiendo el presupuesto del IPN entre el número de alumnos, daría algo así como diez mil pesos, es el gasto mensual que causa cada estudiante. El voucher sería por esa cantidad y solo serviría para pagar la colegiatura cada mes, es decir, es intransferible. La escuela tiene que sentir que vive del estudiante y eso cambiará radicalmente su conducta hacia él.

  2. El pago que realiza el alumno sería a la escuela de su preferencia, sea ESIME, UPIICSA, ESIA u otra) y cada una de estas escuelas debe tener autonomía para administrar el dinero que recibe del alumno. Es decir, en cada escuela se deben determinar los sueldos, salarios, gastos de mantenimiento, crecimiento o renovación. Si tienen buena cantidad de alumnos, los profesores pueden tener muy buenos sueldos, ellos mismos lo deciden.

  3. El alumno debe tener el derecho de cambiarse de institución si no le satisface el servicio educativo que recibe. Podría incluso, después de un año, irse a una universidad privada y conservar la ayuda de gobierno hasta que termine su carrera.

  4. El voucher mantiene la idea de gratuidad de la educación en el sentido de que al alumno no le está costando. No se le va a cobrar el costo de su educación posteriormente.

  5. Cada escuela debe tener el derecho de reformar sus planes y programas de estudios, sin que tenga que pedir autorización a la SEP o a la Dirección General. Después de todo, los estudiantes y padres de familia se transformarán en jueces de la calidad de educación que reciben sus hijos.

  6. Nueva filosofía educativa. No se puede seguir gastando recursos para formar profesionales con mentalidad de empleado. Lo que necesita el país son profesionales emprendedores, ingenieros con mentalidad empresarial, gente que haga empresa y genere nuevas fuentes de trabajo. Se necesita hacer hasta lo imposible para despertar la iniciativa de nuestros estudiantes y aprovechar así su talento, inteligencia, sueños y anhelos.

  7. Crédito dinerario. De poco sirve la educación gratuita si el alumno no tiene recursos para alimentarse y otros gastos. Se propone la creación de un sistema de crédito bancario para que el estudiante pueda tener acceso a recursos y pagarlos cuando ya sea un profesional activo. Nadie tendrá el pretexto de no concluir por falta de dinero.

  8. Los nuevos graduados del IPN se encuentran en franca desventaja si no dominan al menos el inglés y, por supuesto, el español. La ciencia y los buenos negocios se hacen en inglés. Por tanto, cada escuela debe preocuparse por establecer estrategias a fin de que los alumnos dominen perfectamente el inglés al terminar sus carreras.

  9. Cada escuela debe establecer nexos con las mejores instituciones internacionales a fin de tener un intenso intercambio de alumnos y profesores. Cada estudiante podría hacer un año lectivo en otro país y reforzar así su formación.

  10. Cada escuela debe preocuparse por ser incubadora de nuevas empresas que forman sus nuevos profesionales.

Si el Instituto Politécnico Nacional adopta estas reformas, empezado por el voucher, seguramente se transformará en una institución activa, dinámica y pertinente.

Los alumnos, hoy en paro, son los más indicados para promover, exigir y aplicar estas propuestas. Aplicar estas reformas dejarían la idea de que bien valió la pena haberse detenido un rato en el camino.

• Educación / Capital humano

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