MIÉRCOLES, 22 DE OCTUBRE DE 2014
Estado de Derecho y progreso económico (I)

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“¿Tenemos leyes justas? ¿Todos somos iguales ante la ley? Y lo más importante, ¿tenemos gobiernos, a todos los niveles, honestos y eficaces?”


El progreso económico consiste en la capacidad para producir más (dimensión cuantitativa) y mejores (dimensión cualitativa) bienes y servicios para un mayor número de gente (dimensión social), capacidad que depende de las inversiones directas, que son las que abren empresas, producen bienes y servicios, crean empleos, y les permite, a quienes ocupan esos puestos de trabajo, generar ingresos, inversiones directas que a su vez dependen de la competitividad del país, de la capacidad de la nación para atraer (que los capitalistas deciden invertir en el país), retener (que los capitales invertidos en el país se queden invertidos en el país) y multiplicar (que las utilidades generadas por los capitales invertidos en el país se reinviertan en el país) inversiones directas, competitividad del país que está determinada, en buena medida, por el Estado de Derecho, al grado de poder afirmar que a más Estado de Derecho mayor competitividad, y viceversa: a menos Estado de Derecho menor competitividad.

Tres son los ingredientes esenciales del Estado de Derecho: 1) leyes justas (las que reconocen plenamente, definen puntualmente y garantizan jurídicamente los derechos de la persona, que realmente sean derechos, sin confundir, y mucho menos identificar, necesidades e intereses con derechos); 2) todos iguales ante la ley (igualdad ante la ley que es la única igualdad que debe imponerse por la fuerza para evitar privilegios indebidos, que son precisamente los que se otorgan ante la ley; 3) gobierno honesto y eficaz (siendo que la primera traba para la eficacia del gobierno es la deshonestidad de los gobernantes), cuya tarea es hacer valer las leyes justas. Sin un gobierno honesto y eficaz, que haga valer, de igual manera para todos, las leyes justas, es decir, que vele por el respeto a los derechos de todas las personas, no hay Estado de Derecho que valga, Estado de Derecho que hace a un país seguro y confiable en general (el gobierno hace valer los derechos de las personas en general), y seguro y confiable en un área particular, la de la actividad económica (el gobierno hace valer los derechos de los agentes económicos en particular).

En lo que va de este sexenio se han realizado cinco reformas institucionales (laboral, financiera, de competencia, de telecomunicaciones y energética; la fiscal fue una contrarreforma) que tienen como objetivo elevar la competitividad de la economía mexicana, haciéndola más segura y confiable, con el fin de que en México se invierta directamente más y, consecuencia de ello, se logre un mayor progreso económico, todo lo cual se verá seriamente limitado por el muy defectuoso Estado de Derecho que padecemos. ¿Tenemos leyes justas? ¿Todos somos iguales ante la ley? Y lo más importante, ¿tenemos gobiernos, a todos los niveles, honestos y eficaces? No.

Continuará.

• Competencia • Reformas estructurales • Prosperidad • Estado de derecho

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