JUEVES, 8 DE ENERO DE 2015
No Presidente, no fueron gratuitas

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“Una cosa es que quienes las reciben no paguen por ellas y otra que nadie pague por ellas. Lo primero es posible, lo segundo no, de ninguna manera.”


Entre las siete acciones que anunció el pasado 4 de enero Peña Nieto a favor de la economía familiar llama la atención la cuarta. Cito al presidente: “En 2015, más de 10 millones de familias de escasos recursos, recibirán una televisión digital, totalmente gratuita”, acción que es una buena muestra del gobierno hada madrina, que pretende concedernos todos los bienes, desde la cuna hasta la tumba, incluidas televisiones digitales, ¡que de ninguna manera serán gratuitas! Distingamos: una cosa es que quienes las reciben no paguen por ellas y otra que nadie pague por ellas. Lo primero es posible, lo segundo no, de ninguna manera. Entonces, si quienes reciben esas televisiones no pagan por ellas, ¿quién paga?

La primera respuesta, a bote pronto, es: el gobierno, lo cual es cierto. El dinero para comprar esas televisiones sale del presupuesto gubernamental, lo cual nos plantea esta otra pregunta: ¿y de dónde salió el dinero que fue a parar a las arcas del gobierno? Ayer, hoy, o mañana, de una u otra manera, del bolsillo de los contribuyentes, a quienes el recaudador obliga, bajo amenaza de castigo (que puede ir desde un recargo hasta la cárcel) a entregar parte del producto de su trabajo, que en eso, ni más ni menos, consiste cobrar impuestos, siendo este cobro el “pecado original” de cualquier gobierno: para subsistir necesita obligar a los ciudadanos a entregarle parte del producto de su trabajo[1], momento de preguntar, ¡en serio!, si se justifica que parte de esos impuestos se usen para que el gobierno compre y regale, ¡haciendo caravana con sombrero ajeno!, televisiones.

Una posible justificación para tal arbitrariedad es que el uso de esas televisiones hará posible el apagón analógico, necesario para masificar y abaratar el uso de Internet, y según las autoridades de la SCT[2] “el costo beneficio País de algo tan importante da positivo, (y ello) implicará Internet a (sic) millones de mexicanos”. Supongamos que sea cierto, que el precio de Internet baje y que ello reporte beneficios para millones de familias en el país. Ello, ¿justifica el cobro de impuestos con fines redistributivos? ¿Justifica que el gobierno obligue a A a entregarle parte del producto de su trabajo para comprar una televisión y regalársela a B? El mayor beneficio de alguien (pocos, muchos, todos), logrado por medio de la redistribución, ¿justifica violar al derecho a la propiedad privada, mismo que el gobierno viola cada vez que cobra impuestos con fines redistributivos?

Independientemente de la respuesta a la última pregunta, es un hecho que esas televisiones no resultaron “totalmente gratuitas”. A mí, y a muchos contribuyentes, nos obligaron a pagar por ellas.


[1] Para una justificación del cobro de impuestos véase: http://www.asuntoscapitales.com/documentos/propiedad_privada.pdf

[2] Raúl Murrieta, subsecretario de infraestructura.

• Populismo

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