VIERNES, 21 DE ABRIL DE 2006
IVA diferenciado

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Isaac Katz







“¡López muestra nuevamente su ignorancia en materia económica! Los impuestos sirven nada más para recaudar y no son, bajo ninguna circunstancia, el mecanismo idóneo para redistribuir el ingreso nacional.”


Mostrando nuevamente su ignorancia en materia económica, López Obrador propuso que el IVA se aplicara con tasas diferenciadas, empezando en tasa cero y que ésta fuese creciente dependiendo del tipo de bien de que se tratara pensando obviamente, en su dialéctica de ricos contra pobres, que los bienes que consumen los ricos deben ser gravados a tasas mayores. Al respecto, MALO incurre en dos errores básicos en el diseño de la política tributaria: a) distorsión del impuesto; b) fiscalización y eficiencia recaudatoria.

 

Respecto del primero, una premisa básica en el diseño tributario es que todo impuesto genera un costo en bienestar social, por lo que se debe buscar aquél diseño que, para una recaudación determinada, genere el menor costo posible. Partiendo de esto, y aplicado en particular al IVA, éste tiene que ser un impuesto que no genere una distorsión de los precios relativos de la economía ya que de lo contrario, generaría una asignación de recursos que no reflejaría su escasez relativa. De ahí que el IVA tiene que ser un impuesto que se aplique de manera homogénea es decir, todos los bienes y servicios tienen que estar gravados a la misma tasa.

 

En cuanto al segundo, uno de los errores que tradicionalmente comete la izquierda, particularmente la mexicana, es pensar que los impuestos deben ser utilizados como un mecanismo de redistribución del ingreso. Nada más lejano de la realidad. Los impuestos sirven nada más para recaudar y no son, bajo ninguna circunstancia, el mecanismo idóneo para redistribuir el ingreso nacional; para ello es más eficiente utilizar el gasto público. Pensar que los impuestos deben ser el mecanismo para redistribuir el ingreso, y en la mentalidad de MALO para castigar además a los ricos, proponiendo en consecuencia una IVA diferenciado por tipo de bien, tiene tres efectos negativos sobre la eficiencia recaudatoria. El primero se deriva de que un IVA diferenciado es notoriamente difícil de administrar y de fiscalizar, por lo que por peso recaudado, el costo de recaudarlo es mayor que si se tratase de un IVA homogéneo. El segundo es que la misma complicación que se deriva de tratar de fiscalizar un IVA diferenciado facilita que otros impuestos, particularmente el ISR que pagan las empresas, se evadan por lo que la recaudación total inclusive puede caer. El tercero es que establecer una tasa del IVA diferenciada y alta para bienes considerados como de lujo, puede evadirse con relativa facilidad ya que la adquisición de estos bienes puede trasladarse fuera del país o ser adquiridos mediante operaciones de contrabando. Esta política tributaria ya se ha tratado de instrumentar en ocasiones anteriores en este mismo país y el resultado ha sido un rotundo fracaso.

 

¿Quiere MALO aumentar la recaudación para financiar su enorme y dispendioso programa de gasto público, incluyendo las ridiculeces como parques ecológicos a miles de kilómetros de distancia de la costa (alguien debería decirle a MALO que las Islas Marías no son iguales que Alcatraz), trenes bala a la frontera, subsidios indiscriminados y más? Dos sugerencias. Primero, instrumentar un IVA homogéneo que, como se mencionó, no distorsiona la asignación de recursos en la economía, es fácil de fiscalizar y difícil de evadir. Segundo, instrumentar un ISR proporcional a las personas físicas, en donde lo que se grave es la diferencia entre el ingreso total bruto obtenido (incluyendo intereses y ganancias de capital en el mercado de valores) y un umbral de cuatro salarios mínimos, hecho que en la práctica le daría progresividad al impuesto es decir, entre mayor sea el ingreso individual, la tasa efectiva del ISR sería más elevada. Esto se complementaría con un ISR negativo para todas aquellos individuos cuyo ingreso esté por debajo del umbral es decir, estas personas recibirían una transferencia directa a su ingreso igual a la diferencia entre el equivalente anual de cuatro salarios mínimos y su ingreso efectivo, dándole así también progresividad hacia atrás al impuesto. Esta política tributaria sí repercutiría en un incremento en la recaudación y reduciría la inequidad, además de tener la bondad de reducir la dependencia fiscal en los ingresos petroleros.

 

Lástima que si gana MALO la elección presidencial, esta política tributaria ni siquiera se consideraría. Con su idea de castigar a los ricos, instrumentaría una política tributaria que también castigaría la generación de riqueza, garantizándonos con ello mayor pobreza e inequidad.


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