JUEVES, 2 DE ABRIL DE 2015
Los veneros del petróleo

¿Usted cree que es una buena idea que sean Pemex y la Secretaría de Energía quienes construyan una refinería?
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“Si se viola una ley injusta lo único que se viola es esa ley, no algún derecho de alguien. Por el contrario, si se viola una ley justa se viola la ley y algún derecho de alguien.”
Othmar K. Amagi

Fernando Cota







“los ingresos petroleros no deben ser utilizados para cubrir huecos presupuestales que amenazan la sostenibilidad de las finanzas públicas. Deberían servir para incrementar la competitividad de nuestro país en el largo plazo. Convertir un recurso no renovable en inversión a largo plazo en educación, innovación y capital humano.”


“El Niño Dios te escrituró un establo y los veneros del petróleo el diablo.” Ramón López Velarde, Suave Patria

En México tenemos una situación particular. Nuestras finanzas públicas son adictas a la vez a precios altos del petróleo y a los impuestos a la gasolina. El primero es un problema típico de países pobres productores. El segundo es un problema añadido que normalmente padecen los países ricos no productores.

Los gasolinazos fueron en el pasado sexenio una política adecuada que buscaba eliminar el enorme subsidio gubernamental al consumo de gasolina (estos subsidios eran y son un problema típico de países productores) y que acercaba los precios en México a los precios internacionales. La política actual, por el contrario, ya no pasa por eliminar el subsidio sino por cebar a la hacienda pública a través de precios artificialmente altos.

La gasolina debe venderse a su precio de mercado, ni más ni menos. Precios artificialmente bajos no solo tienen un costo importante para las finanzas públicas sino que fomentan un consumo irresponsable y excesivo de gasolina. Por otra parte, precios artificialmente altos implican un costo para los consumidores y para las empresas mexicanas que acaban repercutiendo también en la competitividad de nuestro país.

Por otra parte, además de elevados impuestos al consumo de la gasolina, mantenemos una enorme dependencia del petróleo para financiar el gasto público. El Fondo Mexicano del Petróleo se planteó para arreglar lo primero, dejar de ser dependientes en el corto plazo del precio del petróleo y convertirlo en un instrumento para el desarrollo.

La filosofía detrás de ese fondo es que los ingresos petroleros que pertenecen a todos los mexicanos y que no durarán para siempre no deben ser utilizados para cubrir huecos presupuestales que, en una coyuntura de precios bajos como la actual, amenazan la sostenibilidad de las finanzas públicas. Estos recursos deberían servir para incrementar la competitividad de nuestro país en el largo plazo. Convertir un recurso no renovable en inversión a largo plazo en educación, innovación y capital humano.

Pero mientras se siga presupuestando desde la SHCP con la aprobación de la Cámara de Diputados un precio irreal para el petróleo jamás alcanzaremos ese objetivo. El Fondo Mexicano del Petróleo quedará en papel mojado. Peor aún, con los precios actuales del petróleo, la dependencia de las finanzas públicas se traduce en un importante déficit.

La solución a esta situación no puede pasar por recortes menores y estéticos al gasto público junto a subidas progresivas de impuestos. Impuestos cada vez más altos no son la solución sino la fuente de problemas mayores y de perjuicios a la competitividad del país y a nuestras finanzas personales.

No es fácil pero se debe trabajar en mecanismos que permitan reducciones drásticas del presupuesto de egresos. ¿Por qué no plantear una reforma al sistema de transferencias de la federación a los estados? Actualmente nos cuesta entre una cuarta y una tercera parte del presupuesto mantener un sistema de centralismo fiscal que únicamente promueve la irresponsabilidad en los Estados.

Como éste hay más ejemplos de tela dónde cortar. Como el premier chino Li Keqiang afirmó “reformar es frenar el poder del gobierno, debe ser una revolución autoimpuesta y requiere un sacrificio real.”

• Petróleo • Política fiscal

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