VIERNES, 15 DE MAYO DE 2015
Populistas 1, Obama 0

¿Usted considera un triunfo para México el acuerdo al que llegó con Estados Unidos para evitar la imposición de aranceles?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Este es solo el primer round de un largo combate”


El martes pasado pasó lo impensable: el Senado de EU derrotó la solicitud de la Casa Blanca para que el Congreso le autorice negociar acuerdos comerciales (“fast-track,” como se conoce en la jerigonza especializada), que había sido aprobada en su Comité de Finanzas por amplio margen bipartidista.

Como comenté en mis columnas del 22 de abril y del 1º de mayo, se esperaba que la aprobación de “fast-track” tuviera dificultades en la Cámara de Representantes y no en el Senado, pero la furiosa y mendaz campaña emprendida por su facción más populista, resultó en un sufragio de solo 52 votos a favor cuando se requerían 60.

Todos los correligionarios demócratas del Presidente Obama votaron en contra de “fast-track,” con una sola excepción, y el puñado de ellos que lo habían aprobado en el Comité de Finanzas condicionó su voto a la aprobación de otras tres iniciativas legislativas que el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, desechó.

Se trata de proyectos de ley que involucran otros temas, como la aprobación de recursos para compensar a quienes pierdan sus empleos a resultas de futuros tratados comerciales, similar al que el Congreso de EU aprobó cuando se suscribió el TLC para América del Norte, y que no debiera tener problema ahora.

Otro de los proyectos, pletórico de iniciativas en temas favoritos para los legisladores, como el otorgamiento de preferencias comerciales y de inversión para países africanos y Nicaragua (?), “promover un papel central de las mujeres en el desarrollo económico y social del África al sur del Sahara,” y otras por el estilo.

La tercera de las piezas legislativas que los senadores demócratas quieren vincular a la aprobación de “fast-track” tiene que ver con temas aduaneros de la más diversa naturaleza, pero incluye la autorización al Congreso a tomar represalias contra “socios comerciales de EU que incurran en manipulación cambiaria.”

McConnell se opone a atar la aprobación de “fast-track” a esta interminable lista de tonterías patrocinadas por legisladores en sus proyectos de ley, porque ello concitaría la oposición de sus colegas republicanos que tienen hoy amplia mayoría en ambas cámaras legislativas y que en tales circunstancias votarían en contra.

A mi juicio, el otro error cometido por Obama es que se involucró en la venta de su negociaciones comerciales en la cuenca del Pacifico y con la Unión Europea muy tarde y sin poner los recursos necesarios para convencer a un número suficiente de sus seguidores de la ingente necesidad de apoyarlo.

Recuerdo que cuando el Presidente Bill Clinton se enfrentó a una situación similar para conseguir la aprobación del TLC en 1993 le dedicó meses de intensos esfuerzos para persuadir a suficientes demócratas que votaran a favor. Para ello contrató a Bill Daley, una de las estrellas de su partido, para dirigir una campaña con docenas de cabilderos que le daban seguimiento individualizado a cada legislador.

Entonces se usaron todos los medios al alcance de la Casa Blanca para conseguir un voto favorable, incluyendo otorgar favores a los legisladores, y si ello no funcionaba, intimarlos con “sacarles sus trapitos al sol,” o advertirles que se secarían los recursos federales para sus estados y distritos electorales.

En este esfuerzo, el gobierno de México también jugó un papel muy activo ofreciendo modular exportaciones en sectores vulnerables en EU, cuando los votos de sus representantes fueran indispensables, como los provenientes de estados productores de azúcar con los que se llegó a acuerdos especiales.

El TLC se aprobó el 20 de noviembre de 1993 en el Senado por 61 votos a favor, 38 en contra y la abstención de un notable enemigo del libre comercio, Byron Dorgan, de Dakota del Norte. Tres días antes, el voto aprobatorio en la cámara baja fue mucho más cerrado: 234 a favor contra 200 en contra.

¡Qué diferencia! Sin embargo, este es solo el primer round de un largo combate.

• Estados Unidos

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus