VIERNES, 14 DE AGOSTO DE 2015
Propaganda siniestra

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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“Acaba de morir el gran historiador inglés Robert Conquest cuyos libros revelaron de manera indubitable la magnitud de los crímenes cometidos por José Stalin entre 1936 y 1938 contra millones de rusos inocentes, y la hambruna provocada por sus políticas de exterminio en Ucrania entre 1930 y 1933.”


Acaba de morir el gran historiador inglés Robert Conquest cuyos libros revelaron de manera indubitable la magnitud de los crímenes cometidos por José Stalin entre 1936 y 1938 contra millones de rusos inocentes, y la hambruna provocada por sus políticas de exterminio en Ucrania entre 1930 y 1933.

En 1968 cuando Conquest publicó El gran terror mucha gente creía a pie juntillas la funesta pero efectiva propaganda soviética, que ocultaba la política sistemática de Stalin de liquidar masivamente a sus conciudadanos, a pesar que había pasado ya más de una década desde que Nikita Krushchev denunció su tiránico régimen.

En leyendo El gran terror Octavio Paz afirmó que “había terminado el debate” sobre los horrores bajo la sanguinaria dictadura de Stalin, aunque muchos comunistas en el mundo entero lo siguieron justificando hasta la caída del imperio soviético, con el dicho del propio Stalin de que “no se puede hacer un omelette sin romper huevos.”

Como tantos otros, Conquest se volvió comunista en las aulas de la universidad de Oxford pero ese fue un amorío ideológico efímero pues en cuanto tuvo la experiencia directa de cómo funcionaba el sistema al trabajar en la embajada de su país en Bulgaria, para entonces ya satélite soviético, se tornó en vigoroso anti-comunista.

El resto de su carrera como historiador la dedicó a investigar y denunciar los terribles crímenes cometidos en la Unión Soviética y en asesorar a los líderes occidentales que habrían de enfrentarse al sistema comunista, como Margaret Thatcher y Ronald Reagan.

En 1986 publica La cosecha del dolor donde describe la colectivización del campo ucraniano y la consecuente y terrible hambruna que causó en esa región conocida como el “granero de Europa” por sus generosas cosechas. Un pasaje del prólogo de ese texto, de menos de 400 páginas, ilustra el horror:

“La tarea del historiador es la notoriamente difícil de tratar de reproducir con claridad y verosimilitud en unos cuantos cientos de páginas eventos que se extienden por años… Quizá nosotros podríamos poner en perspectiva el caso que nos ocupa al afirmar que las acciones aquí relatadas resultaron en la pérdida de veinte vidas humanas, no por cada palabra en este libro sino por cada letra.”

La “revolución desde arriba” ordenada por Stalin incluía dos procesos simultáneos: la expropiación de toda la tierra agrícola y el asesinato o deportación a Siberia de los granjeros menos proclives a apoyar al sistema, y la colectivización de la tierra en unidades bajo el control directo del Partido Comunista.

Acto seguido se fijaron desde Moscú cuotas de exportación hacia el resto de la URSS absurdamente altas con lo que se privó a los ucranianos de la comida necesaria para su sobrevivencia, en adición a enviar tropas rusas leales a Stalin para “purgar” el Partido Comunista de Ucrania, sellar las fronteras del territorio e impedir el ingreso de alimentos. El resultado, la hambruna que cobró 7 millones de vidas.

Lo más notable de los periodos de horror durante el estalinato fue el magistral manejo de la propaganda para convencer a propios y extraños que nada de lo ocurrido estaba pasando y que la URSS era el paraíso progresista pletórico de felices habitantes, lo que se consiguió con un éxito notable.

Esas mismas tácticas son las que restaura ahora Vladimir Putin, cuya popularidad sigue siendo elevadísima a pesar que la economía rusa se desploma. Casi 90% de los rusos cree que el conflicto con Ucrania se debe a la agresión de éste, hoy país independiente, y no a las acciones expansionistas de Putin frente a esa nación inerme y desertada.

Nos deja Conquest cuando se necesitan como nunca cronistas valientes y certeros como él, para denunciar abusos y violaciones que cometen gobiernos de muchos países, como Rusia, Venezuela, Corea del Norte y tantos otros, bajo de sombra protectora de la efectiva propaganda que engaña y soslaya los horrores.

• Margaret Thatcher

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