VIERNES, 28 DE ABRIL DE 2006
Los ilegales ¿a quién benefician?

¿El gobierno debe brindar más apoyo económico al deporte mexicano?
No, ese no es el problema
No sé




Luis Pazos

“Millones de empresas norteamericanas son más competitivas y pueden ofrecer bienes y servicios más baratos al pueblo norteamericano gracias a los ilegales.”





Desde el punto de vista jurídico, el gobierno de los Estados Unidos tiene el derecho de deportar de su territorio a todo extranjero que se encuentre sin cumplir con la ley. Lo mismo puede hacer el gobierno de México y de cualquier país iberoamericano con quienes violan las leyes migratorias. Sin embargo, desde el punto de vista económico, los trabajadores ilegales en los Estados Unidos son fundamentales para mantener competitiva su economía. Recientemente han cerrado plantas automotrices en E.U., entre otras causas, por los altos costos laborales.

 

Cada año, aproximadamente, un millón de personas llegan a Estados Unidos buscando trabajo y lo encuentran. Los ilegales son fundamentales en diversos sectores de la economía norteamericana. Sin su presencia, los salarios se duplicarían en muchos sectores y habría escasez de mano de obra en otros. Un ilegal sin capacitación y sin hablar inglés, puede ganar en su primer empleo de 5 a 7 dólares la hora. Si trabaja 8 horas al día recibe hasta 56 dólares, más de 600 pesos mexicanos, lo que difícilmente un trabajador no calificado ganaría en México. Aún para algunos profesionales en México es difícil tener esos ingresos diarios.

 

En México y en los demás países de América Latina los ilegales representan una de las principales fuentes de divisas. En el mercado laboral de los ilegales, visto como un intercambio económico libre, todos ganan. Los empleadores de Estados Unidos se benefician al contar con mano de obra más barata. La mayoría de los trabajadores norteamericanos piden por hora en cualquier trabajo sencillo de 10 a 15 dólares, que en muchos casos es más de lo que recibe un ilegal por hacer lo mismo. Con los ilegales ganan millones de familias mexicanas, las que reciben dinero de sus parientes que trabajan en “el otro lado”. Millones de empresas norteamericanas son más competitivas y pueden ofrecer bienes y servicios más baratos al pueblo norteamericano gracias a los ilegales.

 

Aunque no sea muy jurídico ni ortodoxo decirlo, lo mejor para ambas economías -la norteamericana y la mexicana- es dejar las cosas como están y esperar otros tiempos en que pueda llegarse a un libre tránsito de personas, como en Europa. No es una solución levantar muros para impedir que entren más ilegales a EUA, tampoco abrir las fronteras para que pase quien quiera sin documentos. Esa es la “neta” económica, por ahora, lo demás son consideraciones políticas.


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