LUNES, 8 DE MAYO DE 2006
Calderón, ¿Fox mejorado? (primera parte)

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Juan Pablo Roiz







“Sin duda, cerca de Calderón debe haber multitud de ansiosos panistas que desean ocupar puestos importantes en la próxima administración. Ojo, Felipe, mucho ojo. Aprende de los errores de Fox.”


La mejor “ayuda” que le ha brindado Vicente Fox a la campaña de Calderón no han sido ni los anuncios que tanto hicieron rabiar a perredistas y priístas (“si seguimos por este camino…” etcétera, etcétera), ni las provocaciones o pullas, un tanto infantiles y candorosas, que el Presidente suele lanzar al iluminado de Macuspana (la más reciente, creo, fue ésa de que sería una lástima ver el Palacio Nacional con tendederos de ropa; ingeniosa sin duda y en la que Andrés M. López no ha caído, hasta ahora). No, esos intentos más que ayudas han sido estorbos a la campaña de Calderón porque contribuyen a enconar aún más los destemplados ánimos de madracistas y lopistas (ya no se puede decir priístas, por ejemplo, porque ambos -López y Madrazo- son tan tabasqueños como priístas y porque la diáspora de priístas ha sido tan variada que ahora hay arrepentidos del PRI hasta en la Cofradía de la Vela Perpetua). No, repito, por ahí no va la ayuda efectiva que le ha dado Fox a la campaña exitosa de Calderón.

 

El formidable capital que Fox le está heredando en buena lid a Calderón puede resumirse en las estupendas cifras de desempeño fiscal, financiero y económico que dio a conocer el martes 2 de mayo la Secretaría de Hacienda, en su informe del primer trimestre del año acerca de esas materias. Las cifras son estupendas porque hablan de una economía en crecimiento (en empleos, créditos, inversiones), con finanzas públicas en superávit, con deuda pública a la baja y muy bien administrada (véanse, si no, los plazos cada vez más largos y la reducción del débito en moneda extranjera), con inflación baja y con una envidiable reputación crediticia en los mercados internacionales (riesgo-país). Estas cifras, por supuesto, han sido beneficiadas por los altos precios del petróleo, pero también por un manejo impecable de las políticas fiscal y monetaria. Y son cifras logradas a pesar de que algunas reformas estructurales cruciales –como la laboral, la fiscal o la energética- no se alcanzaron. (Ojo, es falso que TODAS las reformas propuestas por Fox hayan fracasado por incomprensión o cerrazón del Congreso; basta mencionar, la reforma que le da “dientes” a la Comisión Federal de Competencia, la nueva Ley del Mercado de Valores –pronta a entrar en vigor- y múltiples reformas financieras).

 

Los responsables directos de esas buenas cifras –que se reflejan, a querer o no, en los bolsillos de los electores- son dos personajes, priístas nominalmente, que se llaman Guillermo Ortiz Martínez y Francisco Gil Díaz. Pero el gran mérito de Fox, sobre todo en el caso del segundo de estos personajes (Secretario de Hacienda y directamente dependiente del titular del Poder Ejecutivo), ha sido el incondicional apoyo que como Presidente le ha brindado, ante los embates de propios y extraños. Sobre todo, hay que decirlo, ante los obuses de “los propios”, es decir de algunos panistas, más ambiciosos que inteligentes, que han visto con recelo y envidia a Gil Díaz a lo largo de esta administración. Gil, por su parte, ha pagado con creces el apoyo presidencial siendo el funcionario más leal y competente de la administración foxista.

 

Esta es la primera lección y herencia que debe tomar Calderón de lo bueno del gobierno de Fox: Con la economía y las finanzas públicas no se juega y a cargo de ellas tienen que estar los más competentes y profesionales, sean del partido que sean. (De hecho, una de las grandes fortalezas de los gobiernos mexicanos, de Miguel de la Madrid a la fecha, han sido los servidores públicos de carrera en el área financiera y económica, forjados muchos de ellos en las canteras del Banco Central, como Gil Díaz, y en prestigiosas universidades; ese capital humano supo ser respetado y aprovechado por Fox, con estupendos resultados).

 

Sin duda, cerca de Calderón debe haber multitud de ansiosos panistas –especialmente los de nuevo cuño, no siempre exentos de oportunismo- que desean ocupar puestos importantes en la próxima administración. ¡Cuidado, Felipe! Por ningún motivo vayas a dejar a estos neófitos incompetentes en puestos clave para la economía de los mexicanos: Hacienda, Economía, Comunicaciones y Transportes, Energía. El candidato del PAN debe ir pensando ya en buscar y encontrar a los mejores técnicos –sí, tecnócratas, aunque les duela la palabrita- para los puestos clave.

 

Para ser más claros: Calderón, para ser un Fox mejorado, debe ponerle las cruces a los Cerisolas, Canales Clariond y otros voluntariosos que creen que basta con “echarle ganas” aunque sean impreparados y aunque están demasiado cercanos y comprometidos con los intereses de los grandes negociantes mercantilistas –nunca liberales- de este país: Los Slim, los Azcárraga, los Salinas Pliego, los “regio-negociantes” en fin que chillan un día sí y otro también por que el gobierno les de subsidios o les cierre las fronteras a sus competidores, o les obstaculice la entrada a los mercados a otros jugadores… No tenemos un aeropuerto internacional moderno por culpa de la cercanía de este tipo de personajes a Fox, seguimos con las tarifas más altas de telefonía e internet por las mismas razones, no bajan los precios ni mejoran las calidades en telecomunicaciones por lo mismo… Ojo, Felipe, mucho ojo. Aprende de los errores de Fox.

 

Apenas empezamos, seguimos la próxima semana.


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