LUNES, 8 DE MAYO DE 2006
Los hampones al poder

¿Usted considera que la renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia es un golpe de estado?
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El punto sobre la i
“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
Enrique Ghersi


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“Nuevamente somos testigos de cómo grupos violentos asaltan la paz diaria. Nuevamente el gobierno deja actuar con toda impunidad a los delincuentes. No vote ciegamente el próximo 2 de julio, amigo lector, ¡castiguemos con nuestro voto a quienes negocian la ley y toleran la impunidad!”


Nuevamente somos testigos de cómo grupos violentos asaltan la paz diaria. Nuevamente San Salvador Atenco. En un artículo anterior mencionábamos que esto es resultado de la acumulación de la ilegalidad que ha caracterizado la impartición de justicia de nuestros gobiernos (de todos los niveles y de todos los colores). Fuimos testigos de cómo células radicales actúan como provocadores para intentar desestabilizar al actual gobierno y de paso pegarle al candidato puntero (ya claramente puntero), Felipe Calderón.

 

En el DF, como siempre, el gobierno perredista de la ciudad dejó actuar con toda impunidad a los grupos solidarios y cómplices con los “héroes de Atenco”; no importó si cerraban calles, escuelas o cualquier paso de las personas, apredreaban autos, destruían señales de tránsito, etc. El Secretario de Seguridad Pública del DF, Joel Ortega, de plano sacó el cobre; de acuerdo a Ortega lo importante es negociar (lo que sea que esto signifique para Ortega) y evitar la violencia, aún a costa de que estos grupos la ejerzan contra la mayoría de la población. Claro, eso es lo que ocurre siempre que la ley “se negocia” y no se cumple. Con esto se deja prevalecer a toda una serie de incentivos perversos para que la ley se viole (sólo se aplique a los bueyes de mi compadre), luego se “negocie” y así sucesivamente, siempre para obtener prebendas a costa de la población. Eso sí, todo el peso de la ley a quienes no simpatizan con el gobierno defeño o no están de acuerdo con su proceder. Sólo véase el encarcelamiento de directivos de la empresa de publicidad Eumex. El gobierno del DF arbitrariamente (tenían un amparo) se adueñó de todos los espacios en los parabuses para cambiar la publicidad que maneja Eumex por la del candidato López. Pan o palo, así se pintan estos hampones que gobiernan la ciudad y que quieren llegar al poder federal.

 

¿Dónde está el gobierno para cuidar a los ciudadanos? No, en el DF no existe esta protección. Se permite actuar con toda impunidad a toda clase de fauna perniciosa, ya sean grupos porriles, invasores profesionales de tierras, sindicatos corruptos, organizaciones oscuras de corte campesino y urbano que demandan vivienda (no importa que sea a costa de los demás contribuyentes productivos) y en general grupos radicales que han recibido dinero del dictador venezolano Hugo Chávez y que simpatizan abiertamente con el candidato López Obrador. El PRI manipulaba a estos grupos. El PRD se ha encargado de llevarlos al poder. No queremos imaginar qué pasará con los ciudadanos si el candidato López gana la presidencia y llama a buena parte de estos vándalos a gobernar. Pobres de los ciudadanos mexicanos.

 

Hay que recordar que la evidencia internacional a este respecto es contundente. Si no existe un marco jurídico que garantice la libertad y los derechos de propiedad de los ciudadanos, no hay margen alguno para que México se embarque en el tren de la modernidad económica.

 

Estamos viendo lo que está pasando en Venezuela y Bolivia. Un gobierno es electo democráticamente; luego llama a una consulta popular amañada y cambia el equilibrio de los poderes, poniendo sólo a sus secuaces en los aparatos legislativo y judicial; luego cambia la constitución y se re-elige. Finalmente atenta contra los derechos de propiedad de sus ciudadanos, sojuzgando, vejando a todo aquel que se oponga, convirtiéndose en el terror de sus gobernados, en el dios todopoderoso que es el dueño único de los recursos naturales. El pueblo por su parte, se hunde más en la miseria. Es la historia de los países con dictaduras comunistas. Ya veremos cómo esto se repite idénticamente con Evo Morales en Bolivia. En todos estos casos la legalidad es lo de menos, lo importante es el mesianismo de los líderes, aunque sea a costa de pasar por encima de la libertad y los derechos de propiedad de los ciudadanos. Como bien dice el analista Ricardo Medina (citando a Revel), gana siempre la ideología y el desconocimiento de la historia al análisis racional, a la verdad lógica.

 

Hoy los países ricos son aquellos que tienen libertad económica, en un contexto institucional sólido que garantice los derechos de propiedad. ¿Hacia dónde queremos avanzar como país?, ¿hacia naciones ricas con estas características como Irlanda, Estonia ó Nueva Zelanda? ¿o hacia naciones con dictaduras socialistas, y pueblos sojuzgados como Venezuela, Cuba y Bolivia? Usted, amigo lector, escogerá esto el próximo 2 de julio.

 

Por lo pronto, dados los acontecimientos de ilegalidad que están ocurriendo en México, y en vísperas de las elecciones presidenciales, tenemos que reflexionar qué ocurriría si elegimos a un dictador mesiánico rodeado de hampones. ¿Cuáles serían las consecuencias económicas y políticas?

 

Amigo lector, le recomendamos que lea Camino a la servidumbre (Road to serfdom) de la mente liberal más brillante del siglo XX, Friedrich Hayek.

 

Le damos un avance. Los problemas del socialismo que había observado Hayek en la Alemania nazi y que vio comenzar en Gran Bretaña, lo llevaron a escribir Road to serfdom. Este libro obliga a los defensores del socialismo a confrontar un problema adicional, más allá del puramente técnico. Si el socialismo requiere la sustitución del mercado por un plan central, entonces, apuntó Hayek, habrá que establecer una institución que sea responsable por la formulación del plan. Hayek la llamó la Junta de Planificación Central. Para instrumentar el plan y controlar los recursos, la Junta tendría que ejercer amplios poderes discrecionales en los asuntos económicos. Con todo, la Junta de Planificación en una sociedad socialista no tendría los precios del mercado como guía. No tendría forma de saber cuáles son las opciones productivas económicamente posibles. La ausencia de un sistema de precios, dijo Hayek, demostraría ser el talón de Aquiles del socialismo. Con esto, Hayek pronosticó años antes la caída del socialismo.

 

En Camino a la Servidumbre, Hayek alegó que había buenas razones para sospechar que los que ascendieran a la cumbre de un régimen socialista serían aquellos que tuvieran una ventaja comparativa en el ejercicio de poderes discrecionales y estuvieran dispuestos a tomar decisiones desagradables. Y es inevitable que estos hombres poderosos dirigieran el sistema en su propio beneficio. Por supuesto, Hayek tuvo razón tanto en el problema económico como en el político del socialismo. El siglo XX está lleno con la sangre de las víctimas inocentes de los experimentos socialistas: Stalin, Hitler, Mao, Pol Pot y muchos tiranos menores han cometido crímenes horribles contra la humanidad en nombre de alguna variante del socialismo. El totalitarismo no es un accidente histórico que sólo emerge debido a la mala elección de dirigentes en un régimen socialista. Hayek muestra que el socialismo es el resultado lógico del ordenamiento institucional de la planificación socialista. Así, en base a candidatos que frecuentemente repiten que es el Estado el que debe conducir la vida de los ciudadanos, no es más que la antesala a la planificación central, que mediante la nacionalización de la propiedad privada (de recursos naturales) convierten a estos candidatos, si llegan al poder, en dictadores omnipresentes, sojuzgadores del pueblo.

 

Después de leer este libro, amigo lector, usted no será el mismo, y será capaz de ver qué candidatos son un peligro real para México. Infórmese, no crea en este servidor, pero infórmese, no se deje guiar por mesiánicos que sólo llevarán al país a la debacle. Irónicamente en nuestras sociedades latinoamericanas es más leído Marx que Hayek. Qué tragedia. La historia le dio la razón a Hayek, no a Marx, pero los seres humanos son superficiales y no aceptan la verdad, aunque la evidencia sea contundente. Los países ricos se parecen más al mundo ideal de Hayek. Los países pobres, que permanecen en la miseria, han seguido el esquema marxista. El peor ciego siempre es el que no quiere ver. No vote ciegamente el próximo 2 de julio amigo lector.


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