JUEVES, 5 DE MAYO DE 2016
Prohibir o incentivar, ¿qué es lo justo y eficaz? (II)

¿La cancelación de la construcción de la planta de Constellation Brands en Mexicali representa un punto de quiebre entre el gobierno y los empresarios?
No, habrá más proyectos
Definitivamente



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“Una externalidad negativa no hay que confundirla ni con un delito, ni con un accidente, por lo que el gobierno no debe tratarla como tal.”


Contaminar es el típico ejemplo de externalidad negativa, que no hay que confundir, ni con un delito, ni con un accidente, por lo que el gobierno no debe tratarla como tal.

Una externalidad negativa es la consecuencia perjudicial, no intencional, de una acción humana, por la cual el agente no asume el costo: perjudica y no paga por el daño ocasionado. Típico ejemplo de externalidad negativa es la contaminación que generamos a la hora de transitar en automóviles. Nuestra intención no es contaminar, sino ir de un lugar a otro, pero, dados los motores de combustión interna de la mayoría de los automóviles, la consecuencia no intencionada de esa acción es la contaminación, que perjudica a los demás, ¡y también a uno mismo!, lo cual no sucede con los delitos y puede no suceder con los accidentes.

Frente a las externalidades negativas la propuesta más socorrida ha sido: “El que daña paga”, lo cual, si se hace bien, supone la internalización de la externalidad. Lo que llama la atención es que, por lo general, y dado que no se trata ni de delitos ni de accidentes, la propuesta frente a externalidades negativas no ha sido “No realices la acción cuya consecuencia es una externalidad negativa”, sino la ya mencionada: “El que daña paga”. La propuesta no ha sido la prohibición, sino el incentivo para no perjudicar, algo que las autoridades de la Ciudad de México no han captado. Ante la externalidad negativa que es la contaminación no han optado por “El que daña paga” sino por “No realices la acción cuya consecuencia es una externalidad negativa”. Un día a la semana, que pueden ser dos (¿llegaremos al triple Hoy no circula?), se nos prohíbe transitar en nuestro coche, lo cual es injusto e ineficaz, como expliqué en la entrega anterior de esta serie. Y, sin embargo, el gobierno prefiere la prohibición a los incentivos. En vez de desincentivar el uso del automóvil todos los días prohíbe su uso en determinados días. ¿Justo? ¿Eficaz?

Continuará.

• Externalidades / bienes públicos

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