MARTES, 14 DE JUNIO DE 2016
¿Quién es el enemigo principal del liberalismo?

A un año del comienzo del gobierno de López Obrador, usted cree que hemos mejorado en...
Economía
Seguridad
Ambas
Ninguna de las dos



El punto sobre la i
“El gobierno es, esencialmente, poder frente al ciudadano. ¿Qué lo justifica?”
Othmar K. Amagi


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• ¿Cómo se acaba la pobreza?

Arturo Damm
• Outsourcing

Luis Pazos
• AMLO: los buenos y los malos

Arturo Damm
• Desconfianza empresarial

Ricardo Valenzuela
• ¿Son los EU abanderados del capitalismo salvaje?

Arturo Damm
• Las expectativas

Isaac Katz
• Un pésimo año


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Santos Mercado







“El estatismo forjó el sistema de educación pública como un verdadero blindaje contra la libertad, contra los mercados y contra el capitalismo.”


Un problema de muchos liberales de hoy día es que no han podido reconocer al enemigo fundamental del liberalismo y pelean contra molinos de viento, los vencen, pero como no eran el enemigo fundamental apenas toman un descanso se vuelven a enfrentar contra nuevas creaturas secundarias que surgen como la mala hierba. ¿Quién es el enemigo fundamental del liberalismo?

Por cierto, no existe hasta hoy día una filosofía que supere al liberalismo entendido como el sistema económico político y social que se basa en el Principio de Respeto a la Propiedad privada. Cuando surge espontáneamente la noción de propiedad privada nace la civilización. Y cuando se reconoce su enorme importancia se adopta como un principio y se le llama Principio de Respeto a la Propiedad Privada. Es tan simple que dice: no puedes matar al prójimo, no puedes robar, dañar la propiedad de otros ni hacer fraudes. Mientras respetes el Principio de Propiedad privada puedes hacer lo que te venga en gana. Con esta definición de liberalismo encontramos el concepto más puro, nítido y profundo de lo que es la libertad del individuo. ¿Hay otro concepto mejor que éste de libertad? Lo dudo.

Cuando el hombre apetecía algo que no lo hizo con sus manos, la primera reacción fue obtenerlo por la fuerza. Posiblemente lograba su objetivo después de asesinar al vecino, pero corría con la misma suerte ante la envidia de otros vecinos. Este método violento llevaba a la desaparición de pueblos enteros y los pocos que sobrevivían tenían que emigrar. Pero el hombre tiene la capacidad de aprender. Cuando percibe que no puede tomar aquello que desea sin correr el riesgo de perder la vida encuentra otra vía: negociar con el otro, lo que lleva implícito el respeto a la propiedad de los otros. Éste ofrece fruta a cambio de una pierna de jabalí que tiene el otro hombre. Surge así una institución maravillosa: el mercado, es decir, el proceso donde se encuentran en un lugar y en un tiempo dos individuos, uno con un bien y otro con algún bien distinto o con dinero. Ven el producto, lo tocan, lo huelen y empiezan a negociar la tasa de intercambio. Si hay acuerdo, intercambian, pero nadie los obliga, son soberanos y en ese momento se está formando el precio en ese mercado. Cuando no se usa dinero, se le llama trueque.

¿Por qué los agentes hacen trueque o comercio? Basta mirar las caras que hacen momentos después del intercambio. Cada uno siente que ganó. Por eso los dos van con una sonrisa en los labios. Y es que cada participante está valorando en más lo que recibe que lo que da. Cada uno se siente más satisfecho o más rico que antes del intercambio. Si no fuera el caso, si uno sintiera que pierde al hacer la operación, simplemente no la realiza. Y es en ese proceso de intercambio donde se genera la riqueza. No existe otra forma civilizada de hacer riqueza. Formas no civilizadas son el robo a los bancos, la extorsión, el fraude, el secuestro y la falsificación de billetes. Pero estas formas llevan a la destrucción de cualquier sociedad.

¿Puede haber algo mejor que “el mercado”? Estoy seguro que no, pero digamos quizás dentro de varios milenios.

¿Por qué siendo tan bueno el liberalismo, es decir, la filosofía del capitalismo, la humanidad no lo abraza con fuerza y deshecha otras corrientes?

La historia da cuenta del gran progreso que genera el mercado. Los griegos se hicieron prósperos gracias al mercado, los fenicios construyeron enormes naves para comerciar con otras tierras, los chinos desarrollaron su economía más rápido que Europa gracias al mercado libre. Todos estos pueblos disfrutaban al mercado sin entenderlo. No hicieron la teoría para encontrar las leyes de la economía y con ello tener un criterio para juzgar si cierta actividad o política era correcta o no. Llegaban líderes con propuestas tentadoras y la gente abandonaba el mercado para seguir aventuras que terminaban en ruinas totales.

Fue hasta mediados del siglo XV con la Escuela de Salamanca que empiezan a formularse ideas que dan cuenta del proceso de mercado: luego, en el Siglo XIX con Carl Menger Fundador de la Escuela Austriaca de Economía. Pero las ideas no se dispersaron ni lograron formar parte de la cultura popular.

La filosofía liberal se desarrolla en un contexto altamente hostil pues lo que realmente prevalecía en el ambiente intelectual eran las creencias de que era posible formar un cuerpo de científicos o de hombres honestos, cultos y bien intencionados que podrían organizar a la sociedad, administrar bien la producción y la distribución para tener una nación bien alimentada, sana y productiva. Ese núcleo de hombres buenos tendría la facultad de crear empleo para toda la gente y satisfaría todos los gustos, caprichos y necesidades de la sociedad. La gente ya no se preocuparía por buscar trabajo, por la comida diaria, por la salud, diversión, por cuidar a sus hijos pues el comité se encargaría de ellos. Es una idea muy atractiva y cautivadora para gente con poca cultura. Miles o millones de personas organizadas como en una empresa donde el dueño, director o gerente coordina todos los recursos para sacar adelante la producción. Lo hemos visto en grandes empresas capitalistas, ¿por qué no habría de funcionar para un país? ¿Es posible organizar a todo un país como si fuera una sola empresa capitalista? La respuesta es negativa y se la debemos a grandes pensadores liberales como Bawerk, Hayek y Mises entre otros.

No tenemos duda en cuanto a que poseemos la mejor filosofía, los mejores planes y programas pero nos ganan los anti-liberales que se disfrazan de populistas, socialistas, comunistas, nazis o socialdemócratas.

Los anti-liberales cuentan hoy con instituciones, ejércitos, congresos y think tanks que forman ideólogos y riegan ideas para justificarse y sostenerse en el poder.

Hay que reconocer que el liberalismo realmente es un sistema de pensamiento nuevo y apenas está entrando en escena.

Cuando alguien entra en contacto con estas ideas, empieza a ver de otra manera al mundo. Le cuenta al vecino, a los hermanos y amigos. Es muy posible que lo empiecen a aislar pues la gente ya está formada en un esquema antiliberal donde le dan preponderancia al gobierno, lo ven con gran respeto y les parece que pagar impuestos es una obligación ciudadana.

Pero los liberales no se dan por vencidos, se juntan con los afines y forman Think Tanks para reflexionar, analizar, difundir ideas. Pero nos podemos gastar la vida regando ideas, escribiendo artículos y libros y hasta haciendo películas y no pasa nada. El gobierno sigue creciendo, los impuestos se incrementan, las regulaciones aumentan, y cada vez el Estado controla todas las actividades de la sociedad mediante políticas populistas, da dinero a los ancianos, comida a los pobres, pensión a las madres solteras. Programas que apuntan al fortalecimiento del Estado controlador y a la destrucción de los mercados, a la eliminación de las libertades individuales.

Mientras no ataquemos el poder político de los estatistas, nos pueden tolerar y hasta hacen gala de apertura democrática. Respondemos formando partidos liberales, conquistamos a los ciudadanos y nos dan el voto. El liberalismo se convierte en poder político. Pero aquellos, los estatistas, tienen experiencia de décadas y de siglos. Dejan que cometamos errores, propios de la inexperiencia y retoman el poder con la mano en la cintura. Algo falló a los liberales, hay que reconocerlo. ¿Por qué no pudieron consolidar el poder y llevar el liberalismo hasta sus últimas consecuencias? La clave está en quién tiene el control de la educación.

Decía Lew Rockwell: “No es una coincidencia que los estados deseen educar a los niños. La educación del estado, por su parte, se supone que es evidencia de la bondad del estado y su preocupación por nuestro bienestar. La explicación real es menos halagadora. Si la propaganda del gobierno puede echar raíces mientras los niños crecen. Los niños no serán una amenaza para el aparato estatal. Ellos sujetarán las cadenas a sus propios tobillos”.

Por supuesto, Lew Rockwell se refiere aquí a los estados que pretenden controlar, regular y moldear a la sociedad de acuerdo a las creencias y visión del rey, dictador o líder. Las palabras de Rockwell nos dan la clave para saber dónde está la fortaleza de los anti-liberales.

En efecto, mientras los estatistas conserven el control del sistema educativo, pueden dormir tranquilos. En México, el estado controla no solo a las escuelas públicas, sino también a las llamadas “escuelas privadas”, que son simples concesiones para impartir programas oficiales. El mecanismo de control efectivo de los estatistas hacia las escuelas es hacer que vivan del subsidio del gobierno. Aprendieron que así podían controlar y dirigir la mente de los niños, jóvenes y ciudadanos.

Es necesario que los liberales enfoquemos las baterías para destruir ese “think tank” enorme que forma cientos o miles de soldados anti-liberales dispuestos a defender al Estado controlador. Hay que reconocer que el estatismo forjó ese sistema de educación pública como un verdadero blindaje contra la libertad, contra los mercados y contra el capitalismo. Es un sistema de educación que naturalmente actúa contra el mismo pueblo y que ha sido revestido de bondad y ternura aprovechándose de la ignorancia de la sociedad. Es necesario destruirlo para allanar el camino a las fuerzas liberadoras de la sociedad.

¿Cómo desmantelar la fuente anti-liberal?

En primer lugar tenemos que hablar ampliamente de lo inadecuado y perverso que es dejar la educación del pueblo en manos del Gobierno. Terminan adoctrinando a los niños y jóvenes para aceptar el control absoluto del Estado, es decir, los hacen socialistas sin mencionarlo. Por eso se ve que los egresados de las escuelas públicas defienden al Estado “que les dio la oportunidad de estudiar” y no ven que ese sistema va contra sus propios intereses. Además, fomentan una educación burocrática, atrasada, excluyente, izquierdista y excesivamente onerosa. No se puede dejar tranquilo al monopolio educativo del Estado que controla escuelas públicas y privadas.

Estrategia para desmantelar el monopolio estatal de educación

Primer paso. Aplicar el SISTEMA DEL VOUCHER. Consiste en que el gobierno ya no le de subsidios directos a las escuelas, es decir, a la oferta; es mejor que esos subsidios los reciba directamente la demanda, es decir, el alumno o padre de familia. Recibe un cheque o voucher intransferible que únicamente sirve para pagar la colegiatura en la escuela de su preferencia. Lo importante es que la escuela sienta que vive de las colegiaturas que pagan los alumnos y no de los subsidios seguros del gobierno. Con esta simple triangulación las escuelas empiezan a mejorar significativamente: se reduce la deserción, los profesores cambian su actitud hacia los alumnos y los sueldos de los maestros se incrementa pues hacen un uso más racional de los recursos. Estamos introduciendo al mercado en el campo de la educación.

Segundo. Fundar sistemas de crédito para financiar a todo alumno que quiera estudiar en escuelas nacionales o fuera del país, luego pagarán su deuda con todo y los intereses. Además financiar a las escuelas privadas para que crezcan; financiar a quienes quieran abrir nuevas escuelas y universidades.

Tercero. Promover la privatización de todas las escuelas y universidades públicas. De preferencia que las vendan a sus propios profesores.

Cuarto. Fundar nuevas universidades con perfil libertario. Esta plan se puede llevar a cabo aun sin tener el poder en nuestras manos, simplemente es una demanda de mejor educación que pide el pueblo, pero bien sabemos que estamos golpeando la fuente de ideología estatista pues introducimos la lógica del mercado en el campo de la educación.

• Liberalismo • Educación / Capital humano

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus