LUNES, 18 DE JULIO DE 2016
El modelo de educación pública

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“La idea original se perdió en el camino y se construyeron monstruosas burocracias que poco o nada tienen que ver con la idea de educación pública, pero gastan enormes recursos, engañan a la sociedad y son todo un fraude.”


Todo país anhela tener instituciones donde sus niños, jóvenes y adultos desarrollen sus sueños, talento, inteligencia, potencial y se preparen para insertarse de la mejor manera en la sociedad. Ésta es la idea original de la educación pública: crear instituciones que le sirvan al pueblo, al público, a toda la sociedad. Pero la idea original se perdió en el camino y se construyeron monstruosas burocracias que poco o nada tienen que ver con la idea de educación pública, pero gastan enormes recursos, engañan a la sociedad y son todo un fraude.

Veamos algunos aspectos de cómo se perdió la idea original.

  1. Nuestro sistema de escuelas y universidades ni siquiera han eliminado el analfabetismo bruto, y los alumnos que han pasado por la educación básica y aún por educación superior, padecen de analfabetismo funcional, no leen libros.

  2. En nuestras universidades no se ven jóvenes tarahumaras, tzotziles, otomíes, totonacas u otros. Simplemente no llegan a la universidad, posiblemente ni terminan la educación básica.

  3. Tampoco se ven en las universidades jóvenes que provengan de familias en extrema pobreza, el sistema educativo apenas les da secundaria.

  4. En la UNAM se presentaron 160,000 jóvenes que tenían bachillerato terminado y la institución solo aceptó a 11,000, es decir, menos del 10%. La institución rechazó como si fueran basura a más del 90%.

  5. De estos 11,000 aceptados, la UNAM no gradúa a todos pues menos de 1000 son los que alcanzarán un título universitario. La institución expulsa, de alguna manera, al 90% de los jóvenes.

  6. De los mil titulados en la UNAM, solo el 30% se dedican profesionalmente a lo que estudiaron.

  7. El costo por sacar un titulado en la UNAM es más caro que si lo hubiera obtenido en una universidad privada y cara de EEUU.

  8. De los 300 graduados de la UNAM, ¿cuántos son los que generan fuentes de trabajo? Prácticamente ninguno, pues no se les educa para ser empresarios, sino para ser empleados. Esta situación es muy similar en las otras universidades gubernamentales.

  9. En nuestras universidades vemos pocos estudiantes o profesores extranjeros.

  10. El sistema de ingreso a las universidades es obsoleto y lo demuestra el alto índice de deserción.

  11. Las universidades mexicanas están divorciadas del sector productivo, peor aún, son anti-empresariales.

  12. Las universidades desdeñan lo que significa el comercio, ven con desdén a los mercados, a las ganancias, inversiones y beneficios, como si fueran pecado.

  13. Los planes de estudio duran décadas sin cambios. Casi nadie está interesado en actualizarlos y generalmente responden a ocurrencias, no a las necesidades de la sociedad.

  14. Cuando los alumnos salen de la universidad, se encuentran con que no saben hacer nada y las empresas los tienen que capacitar.

  15. Como los alumnos son educados para ser empleados rápidamente saturan el mercado de trabajo y, naturalmente, deprimen el salario.

  16. Algunos egresados buscan hacer una maestría solo porque no encuentran empleo y en el posgrado les garantizan un ingreso. En cuanto terminan la maestría se siguen estudiando un doctorado porque les pagan un poco más. Es decir, no es por vocación o interés por la ciencia. Cuando terminan el doctorado tampoco les dan empleo porque están demasiado preparados o porque ya son muy viejos.

  17. Muchos profesionistas no encuentran empleo y se meten de profesores, van con desgano a dar clases.

  18. Profesores y administrativos carecen de interés o preocupación por la suerte del inmueble donde trabajan pues no son propietarios, solo trabajan y cobran su sueldo.

  19. Los funcionarios toman decisiones sin asumir riesgos pues manejan recursos que no son de ellos.

  20. En las universidades públicas se forman grupos y mafias para conquistar las rectorías porque allí llega el dinero del Estado.

  21. En muchas universidades hay sindicatos que solo entorpecen el desarrollo académico y no benefician a los trabajadores.

  22. En las universidades privadas, si el alumno no tiene dinero para pagar la colegiatura, no entra.

  23. Las llamadas universidades privadas aplican programas oficiales, pero tienen el derecho de cobrar.

  24. Toda la educación en México está contaminada de marxismo.

  25. Nuestras instituciones se han convertido en fuente indebida de recursos o escalones para beneficio de políticos y burócratas.

En resumen: no tenemos un sistema de educación pública con instituciones que realmente sirvan al pueblo, solo contamos con grotescas caricaturas que les queda grande el nombre de escuelas o universidades públicas y que han servido de pretexto para imponer impuestos.

HACIA EL MODELO DE EDUCACIÓN PÚBLICA
¿Qué características deben cumplir las instituciones educativas de un país para tener el derecho de decir que son escuelas o universidades públicas?

  1. No debe rechazar a ningún aspirante. Para todos debe tener opciones.

  2. Debe alcanzar casi el 100% de titulados.

  3. No debe dañar a terceros, es decir, no vive de impuestos, no recibe dinero del gobierno.

  4. Tiene esquemas financieros de tal manera que pueda ingresar el joven más pobre del país si realmente tiene ganas de formarse y que ninguno de sus alumnos abandone sus estudios por falta de recursos económicos.

  5. Tiene autonomía académica, administrativa, política y financiera.

  6. Cuida que sus egresados sean gente competente como empleados o exitosos como empresarios.

  7. Sus graduados salen dominando perfectamente al menos dos idiomas extranjeros.

  8. Sus profesores, investigadores y empleados no son simples empleados o burócratas, son dueños, accionistas o copropietarios.

Si aceptamos que estos requisitos conforman el verdadero MODELO DE EDUCACIÓN PÚBLICA, tenemos un referente para ver que nuestras instituciones educativas no cumplen con estas condiciones. Solo tenemos instituciones burocráticas y onerosas del gobierno (y particulares) que no responden a las necesidades del país. Es como confundir gato con tigre. En otras palabras, les queda grande el saco.

¿Por qué en nuestro país no se ha podido construir el verdadero modelo de educación pública? ¿Dónde cometimos el error? ¿Qué nos ha faltado?

La razón es muy simple: porque el Estado se arrogó el derecho de mandar, comandar y administrar todo lo que a educación se refiere. Es un error que viene desde los tiempos de Porfirio Díaz. El gobierno desplazó a la iniciativa privada, ésta quedó muda y la sociedad cayó en la trampa pensando que los políticos serían los mejor indicados, generosos y podían hacer bien, y mejor que nadie, el proyecto educativo. Craso error.

La UNAM ya percibía el daño que implicaba perder autonomía y el gobierno se las otorgó y como “buen gesto”, les prometió los recursos necesarios para su funcionamiento. Los universitarios no tuvieron la sagacidad para ver que ese iba a ser el mecanismo de control y cándidamente perdieron la autonomía.

Lo mismo ocurre con el resto de universidades “autónomas”, son de nombre pero al vivir de los dineros que les manda el gobierno, éste es quien tiene el control casi absoluto sobre las instituciones. Es la razón fundamental por la que en México no tenemos UNIVERSIDADES PÚBLICAS, según el concepto que hemos dado.

LA TAREA
Nuestro país necesita construir el verdadero modelo de educación pública. Durante más de cien años el gobierno tomó el papel protagonista y no llegó más que a resultados pobres. Ahora solo queda la alternativa de dejarle la responsabilidad a la sociedad, es decir, a la iniciativa privada, a los particulares. Eso implica hacer la separación entre estado y educación, como hace años Benito Juárez hizo la separación de Estado e Iglesia. ¿Por dónde empezar? Esa es la tarea que debemos afrontar cuanto antes.

• Educación / Capital humano

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