Pesos y contrapesos
Jul 28, 2016
Arturo Damm

Estado de Derechos, ¿cuánto cuesta? (IV)

Una es la necesidad y otros los derechos, e identificar la primera con los segundos es un error que ha dado como resultado, no el Estado de Derecho, sino el Estado de “derechos”, que realmente no son tales.

En el artículo cuarto de la Constitución se señala que los mexicanos tenemos derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad; a la protección de la salud; a un medio ambiente sano; al agua suficiente, salubre, aceptable y asequible; a la vivienda digna y decorosa; al acceso a la cultura; a la cultura física y la práctica del deporte, y que “el Estado lo garantizará”, Estado que para todo efecto práctico es el gobierno en turno, encargado de garantizarle a todos los mexicanos los derechos señalados, lo cual, si lo interpreto correctamente (y sin duda alguna que hay espacio para la interpretación), quiere decir que el gobierno satisfacerá esas necesidades, mismas que, ¡arbitrariamente!, han sido identificas como derechos. Una necesidad (por ejemplo: alimentarse) se satisface ejerciendo derechos (por ejemplo: a la libertad para trabajar y adquirir alimentos y a la propiedad sobre los alimentos así adquiridos), pero una es la necesidad y otros los derechos, e identificar la primera con los segundos es un error que ha dado como resultado, no el Estado de Derecho, sino el Estado de “derechos”, que realmente no son tales (razón por la cual hay que entrecomillarlos) sino solo necesidades, cuya satisfacción siempre tiene un costo, que alguien, de una u otra manera, ayer, hoy o mañana, tendrá que pagar.

De acuerdo, ¿pero cuál es el problema si el Estado garantizará esos derechos, es decir, si el gobierno satisfacerá esas necesidades, asumiendo el costo? Para tenerlo claro tengamos en cuenta que ningún gobierno puede darle todo a todos, por lo que solamente puede darle algo a algunos, siendo que ese algo que a algunos les da previamente se lo tuvo que haber quitado a alguien más, con un agravante: como el gobierno cobra por quitar (cobrar impuestos) y dar (ejercer al gasto social) nunca regresa la misma cantidad que quitó. ¡Nunca!

Que el gobierno satisfaga necesidades (que el Estado garantice “derechos”) implica que redistribuya el ingreso, que le quite a A para darle a B. ¿Es justo?

Continuará.



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El punto sobre la i

El problema, para los dictadores, es que no pueden eliminar la libertad del ser humano. Sólo pueden prohibir su ejercicio, prohibición a la que se opone, precisamente, la libertad.

Othmar K. Amagi
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