VIERNES, 29 DE JULIO DE 2016
Estado de derechos, ¿cuánto cuesta? (V)

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“¿Hasta dónde llegará el Estado de derechos? Hasta donde el presupuesto alcance, hasta donde el cobro de impuestos tope con la paciencia de los contribuyentes.”


El Estado de derechos (con minúscula y en plural), que no hay que confundir con el Estado de Derecho (con mayúscula y en singular), supone identificar necesidades con derechos e imponerle al Estado la obligación de garantizarlos, lo cual quiere decir asignarle al gobierno el deber de satisfacerlas, debiendo tener claro que satisfacer necesidades cuesta, por lo cual el gobierno, si ha de cumplir con tales obligaciones, necesita presupuesto, que de una u otra manera,  ayer, hoy o mañana, salió, sale o saldrá del bolsillo de los contribuyentes.

¿Cuánto cuesta que el gobierno satisfaga, para todos los mexicanos (se trata de “derechos” concedidos a todos los mexicanos, no solo a los pobres), las necesidades listadas en el artículo cuarto constitucional –a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad; a la protección de la salud; a un medio ambiente sano; al agua suficiente, salubre, aceptable y asequible; a la vivienda digna y decorosa; al acceso a la cultura; a la cultura física y la práctica del deporte– por mencionar solo las enumeradas en dicho artículo?

¿Y qué pasará conforme más necesidades se vayan identificando como “derechos” y se vayan incluyendo en la lista, como seguramente sucederá, dada, según la Doctrina de los Derechos Humanos, su universalidad (todos los derechos son de todos los seres humanos), interdependencia (todos los derechos se encuentran entrelazados unos con otros y entre sí), indivisibilidad (los derechos no pueden ser divididos, fragmentados o jerarquizados) y progresividad (todos los derechos debe ser cumplidos siempre y en todo lugar), sobre todo tomando en cuenta que unos necesariamente llevan a otros. Por ejemplo: el “derecho” a la información, incluido en el artículo sexto constitucional, puede implicar el “derecho” a Internet, que a su vez implica el “derecho” a la electricidad, el “derecho” a una computadora, el “derecho” al WiFi, etc., momento de preguntar, ¿y todo eso cuánto cuesta?

¿Hasta dónde llegará el Estado de derechos? Hasta donde el presupuesto alcance, hasta donde el cobro de impuestos tope con la paciencia de los contribuyentes.

• Estado de bienestar • Estado de derecho • Redistribución • Derecho y economía

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