MIÉRCOLES, 19 DE OCTUBRE DE 2016
La trampa del Estado Benefactor (III)

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Trato de tomar los mejores elementos de la justicia social y de la libertad económica. Lo que exploro es la posibilidad de una tercera constelación, más alta que las otras dos, moralmente mejor. Libertad económica, sí; justicia social, sí.”
John Tomasi


Más artículos...
Luis Pazos
• Más impuestos menos crecimiento ¡lógico!

Arturo Damm
• Desaceleración, más muestras

Ricardo Valenzuela
• ¿Quiénes controlan los gobiernos? (I)

Isaac Katz
• ¿Qué falló? (I)

Arturo Damm
• La tasa y el crecimiento

Víctor Hugo Becerra
• Amando a tu verdugo

Arturo Damm







“¿Cuántas veces está uno éticamente obligado a dar de comer al hambriento?”


Una de las siete obras de misericordia corporal (están, además, las siete obras de misericordia espiritual: enseñar al que no sabe; aconsejar al que lo necesita; corregir al que se equivoca; perdonar al que nos ofende, consolar al triste, sufrir pacientemente los defectos de los demás, rezar por vivos y muertos), es dar de comer al hambriento, lo cual, aceptada la obligación ética que implica, plantea esta pregunta: ¿cuántas veces está uno éticamente obligado a dar de comer al hambriento? ¿Cuantas veces lo solicite, al margen de cualquier otra consideración? ¿Cuantas veces lo pida, siempre y cuando haya fracasado en su intento por conseguir comida por su cuenta? ¿Cuantas veces lo demande, siempre y cuando siga intentando conseguir comida por su cuenta? ¿Cuántas veces hay que darle de comer al hambriento? Se lo pregunto a usted, lector, ¿cuántas veces está dispuesto a darle de comer a un hambriento? Y suponiendo que esté dispuesto a darle de comer, al margen de cualquier otra consideración, cuantas veces se lo solicite, ¿qué tipo de incentivos estaría usted generando en el beneficiario de tanta generosidad?

Me parece que ninguno de nosotros, ustedes lectores y yo escritor, estamos dispuestos a darle de comer a alguien todo el tiempo (y no me refiero a un familiar, a un amigo, a un conocido, sino a cualquier persona, la que sea), mucho menos al margen de cualquier otra consideración: trabaja o no, le alcanza o no, es responsable o no, etc. Y sin embargo a eso, y a mucho más, es a lo que nos obliga el gobierno redistribuidor, que es el agente del Estado Benefactor, y nos obliga sin que nos demos cuenta, y ello por haber caído en su trampa. Nos obliga cobrándonos impuestos con fines redistributivos (quitarle a X para darle a Y) para financiar sus políticas sociales, que son esencialmente redistributivas (quitarle a X para darle a Y), haciéndonos creer que, por legales, también son justas (no lo son), y por eso se habla de justicia social.

Continuará.

• Estado de bienestar • Redistribución

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus