Pesos y contrapesos
Nov 10, 2016
Arturo Damm

Y ahora qué, ¿ojo por ojo?

Suponiendo el peor de los escenarios posibles, ¿cuál debería ser la reacción del gobierno mexicano?

Ganó Trump la presidencia de los Estados Unidos. ¿Y ahora qué? ¿Qué va a pasar? ¿Qué nos espera? De entrada todo dependerá de que Trump quiera y pueda. Quiera, ¿qué? Hacer realidad todo lo que prometió durante su campaña electoral. ¿Realmente lo quiere? Todo lo que dijo, ¿lo dijo en serio? Pueda, ¿qué? Suponiendo que realmente lo quiera, que pueda hacer realidad todo lo que prometió. Por más que el Congreso y el Senado van a ser mayoritariamente republicanos, ¿podrá? Las respuestas las empezaremos a conocer el próximo 20 de enero. Por lo pronto, más vale que nos vayamos preparando, preparación que, sobre todo en materia económica, nos conviene independientemente del triunfo de Trump, mismo que podría servir para que, tanto en materia fiscal, como monetaria, se haga todo lo que falta por hacer (que no es poco, ni poco importante), para apuntalar a la economía mexicana. (Dos ejemplos. Materia fiscal: superávit primario. Materia monetaria; meta de inflación igual a cero).

Para los mexicanos dos son las principales amenazas que representa Trump, relacionada, la primera, con el libre comercio y, la segunda, con la migración. Supongo, para efectos del análisis, el peor escenario posible: los Estados Unidos se cierran herméticamente a las importaciones y el gobierno estadounidense, ya con Trump a la cabeza, expulsa a todos los mexicanos indocumentados e impide eficazmente la entrada de nuevos indocumentados mexicanos a su país. Suponiendo éste, el peor de los escenarios posibles, ¿cuál debería ser la reacción del gobierno mexicano?

Una posibilidad, consecuencia de aplicar el ojo por ojo, diente por diente, podría ser, en materia comercial, pagar con la misma moneda: cerrar herméticamente las fronteras de México a la importación de mercancías estadounidenses y, en materia migratoria, expulsar a los estadounidenses que se encuentren ilegalmente en el país (¿cuántos habrá?), y evitar la entrada de estadounidenses indocumentados a México (¿cuántos lo intentarán?). Esta posibilidad, pagar con la misma moneda, suponiendo el caso, ¿sería la correcta? Si ellos cierran, ¿nosotros también? Si ellos expulsan, ¿también nosotros?

Continuará.



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