MIÉRCOLES, 7 DE DICIEMBRE DE 2016
Banxico, ¿institucionalizado?

¿Usted cree que la economía mexicana entrará en recesión en los próximos meses?
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“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Arturo Damm







“Sus resultados que pueden considerarse relativamente buenos, sobre todo porque se ubican dentro de la meta de inflación propuesta por la misma autoridad monetaria.”


La tarea prioritaria del Banco de México (véase el artículo 28 constitucional) es “procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional”. Con Agustín Carstens pasamos de una inflación de 3.75 por ciento (2009) a otra del 2.13 (2015), y terminaremos 2016 con una inflación anual (según la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, correspondiente al mes de noviembre) de 3.41 puntos porcentuales, resultados que pueden considerarse relativamente buenos, sobre todo porque se ubican dentro de la meta de inflación propuesta por la misma autoridad monetaria: tres por ciento, más menos un punto porcentual de margen de error.

Hay quienes piensan que, con la salida de Carstens del Banco de México, se pone en entredicho, por lo menos, la continuidad de esos resultados, relativamente buenos, por considerar que los mismos dependen más de la persona que de la institución. En el otro extremo hay quienes creen que esos resultados dependen más de la institución que de la persona, por lo que, independientemente de quién ocupe la gubernatura del banco central, los mismos se mantendrán, lo cual quiere decir que la inflación seguirá oscilando entre el dos y el cuatro por ciento, dentro de la meta “permanente” (así la llaman las autoridades monetarias) de inflación: tres por ciento, más menos un punto porcentual de margen de error.

¿Qué tan institucionalizado se encuentra el Banco de México?, recordando que por institución hay que entender, no la organización, sino las reglas del juego, en este caso del juego monetario. La respuesta depende, uno, de la permanencia de dichas reglas (procurar la estabilidad del poder adquisitivo del dinero, entendida como una inflación de tres por ciento, más menos un punto porcentual de margen de error) y, dos, de su respeto por parte de las autoridades monetarias, para que las mismas no resulten letra muerta, como con frecuencia sucede en nuestro país. La institución monetaria, ¿será una excepción?

¿Qué tan institucionalizado está el Banco de México? La respuesta está por verse.

• Inflación / Política monetaria • Agustín Carstens

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